Diario El Universal 30/08/2026 02:32 am Pedro RojasEL UNIVERSALEl amor que el artista Aníbal Hamilton profesa por su país es el motor de inspiración para recrear y componer nuevas piezas de su autoría que se caracterizan por la fusión de la música electrónica y sonidos que han acompañado a un país durante décadas.Las voces y creaciones de artistas y cultores de la música venezolana son como una “masa madre” que Hamilton toma con un respeto conceptual, pero sorprendiendo con una interpretación audaz y con proyección global.Con su última creación, El Sonido de mi Tierra, un tema vibrante, reflejo de las raíces más puras de Venezuela y de su naturaleza arrolladora, combina además de sonidos, un audiovisual que hace una verdadera experiencia de sentimientos nacionales.En paisajes emblemáticos, la producción del audiovisual tomó meses de trabajo con notables talentos criollos, logrando que El Sonido de mi Tierra haya sido postulado oficialmente en los Latin Grammys 2026.Raíz sonoraPara lograr esta obra, el productor musical decidió trasladar parte del estudio de grabación directamente a la playa, capturando el sonido artesanal y único de los tambores tradicionales. Los tambores requieren horas de exposición al sol para tensar sus cueros, logrando una afinación perfecta que luego se mezcla en estudio con arreglos sinfónicos y beats electrónicos. “Este proceso innovador respeta la síncopa y las métricas originales de la percusión venezolana, adaptándolas a un lenguaje universal que conecta con audiencias de todo el mundo”, destaca.-¿Cómo fue el proceso de adaptar la tecnología para registrar este sonido en su entorno natural?-Queríamos rendir un homenaje a nuestra cultura y raíces. Las distintas costas venezolanas poseen ritmos únicos; por ejemplo, el golpe de tambor en Choroní difiere del de Las Morenas en Chichiriviche de la Costa. Como productor, mi objetivo fue capturar ese sonido autóctono directamente en la playa. Trasladamos parte del estudio de grabación bajo altos
Fuente: El Universal — Ver nota original