Política

En Cuenca se habla de la seguridad alimentaria y el peligroso mal uso de los antibióticos

Catedráticos, investigadores, activistas de colectivos y organizaciones pro naturaleza y seguridad alimentaria, participan en el segundo encuentro internacional “Salud en Manos de la Comunidad”, que busca generar debate partiendo de interrogante, “Qué estamos comiendo?, el cual inició este miércoles y concluirá mañana en Cuenca. En el primer día hubo una importante concurrencia, pues la temática pone en el debate, aspectos de la cotidianidad que podrían generar consecuencias muy preocupantes para la salud de la humanidad. Arturo Quishpe, director de ReAct, organización que trabaja en la investigación de los antibióticos y su uso, manifestó que el programa internacional al que representa, se ocupa de buscar las evidencias científicas que ayuden a promover la transformación de una realidad impropia para la vida misma. Para este galeno cuencano, el problema de los antibióticos no es sólo de orden médico, sino de tipo social, ecológico y ambiental, y desde esa perspectiva tiene estrecha vinculación con las palabras claves alimentación y salud. El 70% de personas en el mundo y en el Ecuador adolecen de diferentes formas de mala nutrición, llámese hambre, déficit de micronutrientes, obesidad, sobrepeso o desnutrición crónica o aguda, reflejan que la humanidad come mal y eso es un problema prioritario. La epidemia de la diabetes o la pandemia de trastornos cardiovasculares o de enfermedades del corazón, de hemorragias cerebrales y otros trastornos están intimamente vinculados a la forma de alimentación, incluyendo algunos tipos de cáncer o el parkinson, explicó Quishpe. Los antibióticos son un bien público que ha permitido a la humanidad vivir uno 10 años más en promedio, han salvado millones de vida, pero actualmente empiezan a fallar como consecuencia de su mal uso en salud humana pero también en la producción de alimentos y en la crianza de animales para consumo de las personas. Según estadísticas mencionadas en el encuentro, el consumo de antibióticos que produce la industria, se direcciona entre un 50 y un 85 por ciento al uso en la industria de los alimentos, en la producción de cárnicos sobretodo. Pero esto va más allá, el problema crece cuando estos antibióticos usados como promotores de crecimiento en los animales, son eliminados en las heces y orina, que contaminan el suelo y afectan a los cultivos, pero también ponen en riesgo a quienes trabajan criando esos animales. (AZD)-(I)

Antibióticos en las aves

Lucas Alonso, argentino, docente investigador, se refirió a su trabajo en el tema antibióticos en el medio ambiente. Respecto a los agrotóxicos y su uso en ganado vacuno y pollos. Sostiene que en Argentina, en la crianza de los animales se les da como parte de los alimentos (balanceado), antibióticos de uso veterinario que aceleran el crecimiento y además este sistema productivo los confina a espacios muy pequeños. Este confinamiento genera la necesidad de darles antibiótico para evitar que se enfermen, esto hace que tales sustancias al no ser necesaria porque sólo eran preventivas, son escretadas y se convierten en contaminantes que se movilizan a ríos y arroyos que hacen que el problema se expanda aún más

Catedráticos, investigadores, activistas de colectivos y organizaciones pro naturaleza y seguridad alimentaria, participan en el segundo encuentro internacional “Salud en Manos de la Comunidad”, que busca generar debate partiendo de interrogante, “Qué estamos comiendo?, el cual inició este miércoles y concluirá mañana en Cuenca. En el primer día hubo una importante concurrencia, pues la temática pone en el debate, aspectos de la cotidianidad que podrían generar consecuencias muy preocupantes para la salud de la humanidad. Arturo Quishpe, director de ReAct, organización que trabaja en la investigación de los antibióticos y su uso, manifestó que el programa internacional al que representa, se ocupa de buscar las evidencias científicas que ayuden a promover la transformación de una realidad impropia para la vida misma. Para este galeno cuencano, el problema de los antibióticos no es sólo de orden médico, sino de tipo social, ecológico y ambiental, y desde esa perspectiva tiene estrecha vinculación con las palabras claves alimentación y salud. El 70% de personas en el mundo y en el Ecuador adolecen de diferentes formas de mala nutrición, llámese hambre, déficit de micronutrientes, obesidad, sobrepeso o desnutrición crónica o aguda, reflejan que la humanidad come mal y eso es un problema prioritario. La epidemia de la diabetes o la pandemia de trastornos cardiovasculares o de enfermedades del corazón, de hemorragias cerebrales y otros trastornos están intimamente vinculados a la forma de alimentación, incluyendo algunos tipos de cáncer o el parkinson, explicó Quishpe. Los antibióticos son un bien público que ha permitido a la humanidad vivir uno 10 años más en promedio, han salvado millones de vida, pero actualmente empiezan a fallar como consecuencia de su mal uso en salud humana pero también en la producción de alimentos y en la crianza de animales para consumo de las personas. Según estadísticas mencionadas en el encuentro, el consumo de antibióticos que produce la industria, se direcciona entre un 50 y un 85 por ciento al uso en la industria de los alimentos, en la producción de cárnicos sobretodo. Pero esto va más allá, el problema crece cuando estos antibióticos usados como promotores de crecimiento en los animales, son eliminados en las heces y orina, que contaminan el suelo y afectan a los cultivos, pero también ponen en riesgo a quienes trabajan criando esos animales. (AZD)-(I)

Antibióticos en las aves

Lucas Alonso, argentino, docente investigador, se refirió a su trabajo en el tema antibióticos en el medio ambiente. Respecto a los agrotóxicos y su uso en ganado vacuno y pollos. Sostiene que en Argentina, en la crianza de los animales se les da como parte de los alimentos (balanceado), antibióticos de uso veterinario que aceleran el crecimiento y además este sistema productivo los confina a espacios muy pequeños. Este confinamiento genera la necesidad de darles antibiótico para evitar que se enfermen, esto hace que tales sustancias al no ser necesaria porque sólo eran preventivas, son escretadas y se convierten en contaminantes que se movilizan a ríos y arroyos que hacen que el problema se expanda aún más.