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¡Defensa de la soberanía de Venezuela, fuera las garras de Trump!

Recogemos la posición del Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos (AIT), como militantes del (AIT), capitulo Venezuela suscribimos.

Desde el jueves 8 de agosto en todas las ciudades de Venezuela centenares de miles de trabajadores, campesinos, pobladores se han manifestado contra la infame decisión de la administración Trump.

En efecto el lunes 5 de agosto Donald Trump firmo una “orden ejecutiva” una especie de decreto presidencial, por el cual se “imponen sanciones de bloqueo total a activos de Venezuela en nuestra jurisdicción… se autorizan sanciones contra personas extranjeras…” es decir no solo se apoderan de los activos de la nación venezolana, sino que se amenazan con sanciones a los países o empresas que negocien con Venezuela. Recordemos que PDVSA tiene una filial en los US la CITGO que comercializa el 14 por ciento del petróleo que se consume en el país.

Es sin ninguna duda un acto de piratería que además se otorga el derecho a la extraterritorialidad.

El martes 6 de agosto se reunió en Lima una pretendida “Conferencia internacional por la democracia en Venezuela“. Encuentro organizado por el grupo de Lima, que reúne a los gobiernos más “vasallos” de los US, como el de Colombia, Brasil o Perú…Cien gobiernos estaban invitados, participaron poco más de 40, en la mayoría de los casos con delegaciones de segundo rango.

Pero lo importante es que la reunión estaba enteramente dirigida por John Bolton, “asesor presidencial para asuntos de Seguridad nacional”.

En su discurso, Bolton amenazo directamente Rusia, China, Cuba, Irán e indirectamente incluso los países europeos que negocian con Venezuela.

Declaro: “es la primera vez en 30 años que estamos imponiendo inmovilizaciones de activos contra un gobierno de este hemisferio.” recordando que las últimas veces fueron en 1988 contra el gobierno Noriega (antiguo agente de la CIA) de Panamá, medidas que recordemos prepararon la invasión en diciembre del 1989. Su precedente fue el bloqueo a Cuba en el 62 aun en vigor.

Concluyó diciendo que “todas las opciones están sobre la mesa” queriendo decir que no excluye una intervención militar directa. Aunque los esfuerzos de Trump van más bien destinados a “provocar” una rebelión en las Fuerzas armadas de Venezuela, intentando “comprar” a jefes militares para que se levanten contra el presidente electo Maduro.

Una agresión cualitativa

El paso dado por Trump es cualitativo, y no puede desligarse de toda su ofensiva en el continente para doblegar a todos los gobiernos. Así acaba de imponer a Guatemala el estatuto de tercer país seguro (o sea hacerle responsable de los emigrantes expulsados de los US) sus ataques contra el gobierno mexicano, y su propia ofensiva en los US contra la población negra, latina y contra los derechos de los trabajadores en general. Política que no se puede separar de toda su política mundial y que en las formas se asimila al embargo contra Irán o Corea el Norte, entre otros, al tiempo que agrava la guerra comercial contra China y ningunea a los supuestos aliados europeos.

La política de Trump, no es obra de un loco sino la expresión de la política del imperialismo que busca salir de su crisis sembrando el caos. Política en continuidad con la de Obama. No olvidemos que fue Obama en agosto del 2015 quien inicio las sanciones contra Venezuela, sanciones que han, en buena medida, provocado la descomposición social y material del país, acelerada por la incapacidad del gobierno Maduro de tomar medidas contra los capitalistas y en defensa de los trabajadores y el salario.

Defender la soberanía

La supuesta oposición “venezolana” se ha retratado. El autoproclamado Guiado apoya a Trump sin rechistar. Pero sectores importantes de la oposición consideran que Trump va demasiado lejos. Es el caso de Henry Falcon que se ha pronunciado en contra. Esto demuestra que la supuesta “negociación” que se realizaba en Barbados, auspiciada por el gobierno de Noruega no era más que la cobertura para continuar la injerencia y la agresión.

Los gobiernos de Latinoamérica están divididos. En particular el gobierno mexicano se ha opuesto claramente.

Pero lo más mezquino es la posición de los europeos. La comisión europea ha “protestado” por la “extraterritorialidad” o sea porque afecta a empresas europeas. Del gobierno español, adalid de Guiado, no se conoce, por el momento, posición, ni siquiera se atreve a “defender” las empresas españolas.

Para el movimiento obrero internacional, para todas las organizaciones que se declaran defensoras de los derechos de los trabajadores y los pueblos la defensa de la soberanía de Venezuela, contra la injerencia imperialista, es un elemento central de delimitación.

Alberto salcedo correo- [email protected]