Deportes

Mario Canessa: La justicia en el fútbol tarda, pero llega

Nuevos Vecinos, Madrid, España
Ultima actualización Jun 22, 2019

Guayaquil – No hay aficionado de fútbol en el mundo que no sienta nostalgia, molestia y hasta un sentimiento de pena por haber sido desprotegido de un derecho. Por la decisión tomada por unas pocas personas que impartían justicia en un partido de fútbol. Al ecuatoriano se le viene a la mente de inmediato el gol legítimo de Tito Larrea en el partido en Chile por las eliminatorias al Mundial de Inglaterra 1966. Luego, la propia revista chilena Estadio mostraba la imagen del perjuicio, cuando derrotado totalmente el arquero, el zaguero chileno despejaba con un cabezazo el balón enviado por el puntero izquierdo ecuatoriano cuando la pelota había ingresado más de 30 centímetros en relación con la raya de meta. Fue un perjuicio descarado que impidió que Ecuador pudiera asistir a la cita mundialista.

También recordamos las torpezas arbitrales del argentino Loustau en decisiones grotescas con las que perjudicó a Barcelona en la final de la Copa Libertadores de 1990, contra Olimpia en  Guayaquil, que impidieron al Ídolo del Astillero ser campeón de ese torneo.

Y la reflexión que hacemos hoy es que con el VAR nada de eso habría sucedido. Cuántos errores involuntarios y otros intencionales se habrían evitado con la existencia de la tecnología en el fútbol. Por eso comencé escribiendo que cada aficionado podrá recordar cuánto incidió una mala decisión de un árbitro afectando el principio de justicia que deberá envolver un resultado en el balompié. 

Acaso no recordamos la final del Mundial de Inglaterra 1966 con el famoso ‘gol fantasma’ que permitió que el dueño de casa se coronara. Todavía se discute si fue o no gol el de Geoffrey Hurst, que generó una gran polémica, sobre todo por la prensa alemana. Hubo hasta ofertas económicas a quien presentara una filmación o fotografía que demostrara que la bola nunca ingresó. Terminó siendo una historia irresoluta y los ingleses celebraron ese tanto crucial para conseguir el título mundial.

Los propios ingleses también lo sufrieron, 20 años después, cuando en la Copa del Mundo de México 1986, en el Argentina contra Inglaterra, una astucia reconocida por  Maradona –declaró que su gol había sido marcado “un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”– les permitió a los sudamericanos abrir el marcador. Son eventos que cambiaron la historia.

Siempre reflexionaba cuál era la razón de por qué el fútbol, el deporte más practicado y seguido en el mundo, no incorporaba la tecnología, que ya estaba a disposición de otros deportes como el tenis, béisbol, rugby, atletismo, natación. Y de esas preguntas  terminaba recibiendo contestaciones con razonamientos estúpidos, como  por ejemplo, que se iban a perder la esencia, frescura y las raíces del fútbol. Como si la esencia del balompié se convalidara con el error, bajo el pretexto de que el juez  es un ser humano y puede equivocarse. Siempre pensé que todos esos pensamientos torpes ocultaban otros propósitos bien guardados que alguna vez se descubrieron. 

Existen pruebas como cuando se filtraron grabaciones entre el argentino Julio Grondona, expresidente de la AFA y a su vez vicepresidente de la FIFA, en que se revelaban en el audio las conductas mafiosas de árbitros para que sus decisiones beneficiaran a sus protegidos. Con el descaro más repudiable se ordenaba que tal o cual réferi decidiera en el campo de juego. Llegó a recomendar Grondona a un dirigente de un club que “es más fácil que arregles al juez de línea, porque tiene más influencia en las decisiones”. Hoy esas formas tan lamentables, que sucedían, tienen un stop con la presencia del VAR.

El Mundial de Rusia 2018 fue la prueba y todos salimos convencidos de que el amparo arbitral fue todo un éxito. Dejó mudos a sus detractores que insistían en que cuidado robotizaran al fútbol, lo que distorsionaría al deporte más popular del planeta. Otros alegaban que siendo el fútbol un juego dinámico por excelencia no podía ser interrumpido cada vez que alguien tuviera una duda, que todo aquello afectaría a su esencia. 

Y aquí cabe preguntar ¿cuál es la esencia del fútbol? Lo más seguro es que quienes lo mencionan tanto no tienen la menor idea. En mi particular forma de entender la esencia está en cómo jugarlo, cómo derrotar al rival bajo las normas que lo regulan. La esencia del fútbol es brindar un buen espectáculo, la optimización de los valores, el éxito, el fracaso, el respeto a la autoridad. Es también la modernización, guardando las raíces históricas que resguardan a este deporte.

También los detractores del VAR, entre los que escuché a varios árbitros, decían que su uso representa quitarles ser la máxima autoridad dentro de la cancha porque una máquina los desautorizaba. Qué equivocados están. Ahora celebramos la implementación del VAR en la Copa América 2019 porque nos ha permitido ser testigos de cómo se ha hecho justicia. 

Quién se iba a imaginar que al mismísimo Brasil, en su casa, la revisión del video le iba a anular varios goles que aparentemente eran válidos y que celebraron jugadores e hinchas. Tras unos minutos de espera se confirmó que la justicia a veces tarda, pero llega. ¿Por qué los cuestionados Joseph Blatter, Michel Platini y otros mantenían en el congelador las recomendaciones de la International Board)? Sencillamente para utilizar el poder de decisión y manipulación. Repitiendo  frases alegóricas llenas de pretextos, como que la simplicidad y los aciertos y errores habían permitido la expansión y la pasión del fútbol, alguna vez refiriéndome a estos contumaces encantadores de serpientes, traía la frase del pintor surrealista más famoso del mundo, Salvador Dalí: “Hay personajes para los que más importante es sembrar confusión y no eliminar los objetivos”.

La decisión de que exista el VAR es la reforma más importante de la historia del fútbol. La tecnología no solo está a disposición de los técnicos para conocer las fortalezas y debilidades del rival. Hoy la tecnología impedirá que se cometa una nueva “mano de Dios” y ayudará al ser humano,  que en fracciones de segundo tiene la obligación de sancionar una jugada que puede comprometer el esfuerzo de toda una temporada. Se le dará a cada quien lo que le corresponde. Ese es el esplendor de la equidad y el VAR sirve para hacer efectivas las tres reglas del jurista romano Ulpiano, quien aseveraba que la justicia requiere no perjudicar a los demás, actuar honestamente y dar a cada uno lo suyo. Y en buena hora que en el fútbol el sistema del VAR ofrezca esos tres principios. 

Hoy esa herramienta tecnológica  alejará a los jueces y dirigentes corruptos, pero sobre todo aliviará al aficionado porque en el fondo están conscientes de que una decisión arbitral puede ser revisada y, aunque sea demorada y llena de suspenso, será justa –así esa medida les saque una lágrima o les devuelva una  sonrisa–. (O)

La decisión de que se emplee el VAR es la reforma más importante de la historia del fútbol. La decisión arbitral puede ser revisada y, aunque demorada y llena de suspenso, será justa”.