Economía

Quién es el cura milenial venezolano que causa furor en Instagram

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Fray Luis Antonio Salazar es un cura venezolano que se ha hecho famoso por utilizar las redes sociales como instrumento para acercar a los más jóvenes a la religión.

Con más de 30.000 seguidores, Salazar, de 34 años de edad, habla de la Santa Biblia en su cuenta de Instagram y postea videos uniéndose a protestas antigubernamentales vestido con un hábito marrón de la orden de los hermanos menores capuchinos.

Salazar, quién también es pianista, utiliza su iPhone para grabar la serie de videos Vivir el Evangelio, una versión moderna del catecismo con referencias cinematográficas y efectos especiales que publica cada semana.

Salazar rompe los esquemas de una conservadora iglesia católica y sus interacciones en redes sociales aumentaron tras unirse a las protestas masivas contra el régimen de Nicolás Maduro para bendecir a los manifestantes mientras corrían para protegerse de las bombas lacrimógenas.

«Si el pueblo está en la calle, hay que estar con el pueblo», dice Salazar durante una entrevista en su oficina, decorada con una cruz e imágenes de la Virgen María, en la iglesia La Chiquinquirá, en el este de Caracas. «Desde el 23 de enero empecé a salir a la calle acompañando a la gente», sostiene.

Mucho de sus seguidores lo han comenzado a llamar “un santo y rockstar” en los comentarios de sus videos.

Foto Instagram Salazar es un fraile de la orden religiosa de los capuchinos y también participó en un reality show venezolano de supervivencia. Desde el 2017 utiliza su teléfono celular y audífonos para grabar videos de un minuto y explicar los pasajes de la Biblia.

En alguno de ellos, discute conceptos como la paz interna y utiliza como referencia las película infantil animada Kung Fu Panda y la comedia Miss Congeniality, o Miss Simpatía.

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), una institución oficial de la iglesia católica, no quiso hacer comentarios. La Arquidiócesis de Caracas no atendió repetidas llamadas, publicó en una nota el portal web Infobae .

El sacerdote también participa en las actividades tradicionales de la iglesia, como la repartición de alimentos a los pobres, un tipo de caridad que ha ganado importancia en medio de la desnutrición y el colapso económico que sufre el país Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep).

Cada sábado, cerca de 600 personas forman filas a las afueras de la iglesia La Chiquinquirá para recibir un plato de sopa, una actividad llamada «la olla milagrosa», creada por los feligreses en 2017.

Algunos vecinos se quejan del estilo en que el sacerdote gestiona la ayuda y de la presencia de personas que buscan comida en la zona.

«Lo dejé de seguir en Instagram porque no me interesa lo que publica», dijo María Ramírez, una profesora de 45 años, vecina de la iglesia La Chiquinquirá.

Pero con una escasez de comida y medicinas en el país caribeño, personas de la calle, de la tercera edad y niños con sus padres se reúnen a partir de las seis de la mañana para esperar por el alimento.

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