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La salida de Omar Pinzón como director de la Policía Nacional (PN), que se oficializó ayer en la ceremonia de cambio de mando, coincide con tres factores vigentes que alarman a la sociedad: aumento de la violencia, fracaso del programa Barrios Seguros y creciente irrespeto hacia la autoridad del uniformado en la calle.’

Más de tres años se desempeñó Omar Pinzón como director de la Policía, y aunque ahora se acoge a su jubilación, ayer el presidente Varela dejó abierto el camino a su continuidad dentro de la actual administración: “El director saliente, honorable señor Omar Pinzón, cumplió con el país, y por eso se acoge a una merecida jubilación de la Policía Nacional, pero muy pronto nos va a estar acompañando en otras misiones que le serán asignadas para seguir sirviendo a su país”, dijo Varela.

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Otro anuncio importante que dio ayer el mandatario en la ceremonia de cambio de mando de la Policía fue lo relacionado con la próxima reapertura de la polémica cárcel de Punta Coco para detenidos de alta peligrosidad. Varela dijo que la abrirá porque “cumple con todos los estándares internacionales”.

No obstante, en el acto simbólico de ayer en el que se confirmó a Alonso Vega Pino como nuevo director de la PN, el presidente Juan Carlos Varela incluso condecoró y premió a Pinzón.

Le otorgó varias medallas y reconocimientos, incluyendo la primera muestra del nuevo sable con el águila harpía establecido para el uso de los graduandos del Instituto Superior de la Policía Presidente Belisario Porras (Ispol).

¿Merece algún premio la gestión de la Policía (y de otros estamentos de seguridad) frente al aumento de crímenes violentos como los que se están dando en la provincia de Colón, con 27 asesinados en lo que va del año? ¿Existen argumentos para premiar tres años de acción mancomunada de la Policía con el desgastado programa Barrios Seguros?

Estas son solo algunas de las preguntas que quedan en el aire, y que en su momento han sido temas de introspección de los propios jefes de estamentos de seguridad.

Por ejemplo, el ya exdirector de la Policía Omar Pinzón reconoció al final de su gestión que la situación en Colón se les había “salido de las manos”; algo que también admitió su superior jerárquico, el ministro de Seguridad Pública, Alexis Bethancourt.

Los 27 años de servicio que acumuló Omar Pinzón en seguridad pública y en las filas de la Policía, seguramente, merecen consideración. Pero sus tres años finales al frente de este estamento de seguridad no son necesariamente un modelo de éxito.

Hay un “liderazgo desgastado” en la Policía, afirmó el exministro de Seguridad Pública José Raúl Mulino.

En declaraciones a radio KW Continente, el también excanciller resaltó la nobleza y profesionalismo de la tropa policial, pero indicó que es necesario un nuevo liderazgo.

Distorsión de mando En este sentido, el exdirector de la Policía Rolando Mirones manifestó que la jefatura de Pinzón en la PN coincide con la lamentable distorsión en Panamá de la línea de mando militar que en todas partes del mundo opera de manera vertical.

Mirones indicó que Varela de manera irresponsable alteró e irrespetó las jerarquías de tiempo y posición, traspasando a Alexis Bethancourt, subalterno de Pinzón, en su superior (al menos en teoría) al designarlo como ministro de Seguridad Pública.

Pero el constitucionalista Miguel Antonio Bernal va más allá, y recuerda que la principal distorsión ha sido el irrespeto a la ley al mantener a un militar como jefe de la Policía, algo que continuará con la designación de Alonso Vega Pino.

Finalmente, el cuadro más crudo que sufrió el propio Omar Pinzón fue el efecto búmeran de la violencia, cuando en marzo de este año fue agredido por una turba de manifestantes en Colón.

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