Producción : Javier Lewkowicz

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Una sociedad movilizada

Por Héctor Palomino *

Las movilizaciones masivas que se registran actualmente revelan una sociedad más integrada que la que prevalecía a principios de siglo en Argentina. Esto explica probablemente la unidad de acción de las centrales sindicales para conmemorar el día de los trabajadores y reclamar el cese de despidos. Y también, apenas dos semanas más tarde, la movilización de las agrupaciones docentes por el incremento de las partidas presupuestarias para las universidades (apoyadas por estudiantes y trabajadores no docentes). ¿De dónde proviene esta integración social?

Los ingresos de la mayor parte de los obreros y de las clases medias se establecen a través de convenios colectivos, lo cual implica que las diferencias salariales son más reducidas que las que se establecerían a través de la pura acción del mercado. En términos organizativos, la estrategia seguida por los sindicatos como representantes y mediadores de los intereses de los asalariados en las negociaciones colectivas se orientó a promover mejoras distributivas. En términos de movilización social, su dinámica adquirió cada vez más la forma de conflictos laborales. La convergencia de ingresos y la afinidad organizativa y de movilización entre obreros y clases medias asalariadas, se consolidaron a través del crecimiento económico y del empleo con protección social impulsados por las políticas estatales desde 2003.

Las movilizaciones actuales contrastan con las de los ’90, cuando prevalecían las protestas de movimientos sociales que incorporaban a quienes habían sido marginados del mercado de trabajo. E incluso los movimientos que buscan hoy representar a los trabajadores cuyos ingresos no se articulan con el sistema de protección social -los trabajadores precarizados-, formulan reclamos y demandas centrados en su reconocimiento organizativo en términos sindicales, y se movilizan con los trabajadores formales. Estos puentes entre el mundo laboral formal y el de los trabajadores informales, sostenidos por políticas e instituciones sociales, contribuyen a la integración de la sociedad actual.

La instalación del régimen económico que promueve el gobierno pretende un giro con respecto a las políticas previas, lo que suscita varios interrogantes que se agudizan cuando se compara la sociedad argentina actual con la de las épocas en las que se buscó instalar regímenes similares. El golpe militar de 1976, por medio de la represión y el asesinato de decenas de miles de ciudadanos, y la clausura de la actividad política y sindical, sirvió a los poderes económicos y financieros liderados por Martínez de Hoz para instalar un régimen que se denominaba “monetarista” o “monetarista global”, a tono con las corrientes internacionales antikeynesianas de la época. Años más tarde, durante los ‘90, se instaló el modelo económico de la Convertibilidad, como respuesta a la crisis socioeconómica y política generada por dos procesos de hiperinflación que sucedieron al largo período de erosión del mercado de trabajo iniciado con la última dictadura. La convertibilidad profundizó aún más esa erosión y este segundo intento de régimen neoliberal culminó en el colapso económico e institucional de diciembre de 2001.

A diferencia de los anteriores, el nuevo régimen económico que busca instalarse no fue precedido por una crisis política como la que capitalizó la dictadura militar en 1976; tampoco por una crisis socioeconómica como la que justificó la instalación de la Convertibilidad. El giro de época que pretende el nuevo gobierno y las fuerzas que lo sostienen sucede a un período de doce años de prolongado crecimiento económico articulado con instituciones laborales que fortalecieron el mundo del trabajo y, como se señaló, una sociedad más integrada, en la que una mayoría apreciable padeció las consecuencias del experimento neoliberal más reciente, y también las de su fracaso.

El giro de época que pretenden quienes buscan instalar este régimen económico cuenta a su favor, posiblemente, con un sentimiento o malestar difundido que se expresa en la creencia de un ciclo pendular en el que a períodos de “estatismo” sucederían períodos de “neoliberalismo” y viceversa, como un destino inevitable y circular de los argentinos. Quienes sostienen esta creencia deberían tomar nota de lo inédito de la situación actual, la de una sociedad que se moviliza y responde en defensa de sus derechos y enfrenta las políticas que amenazan sus ingresos e inserción laboral.

* Profesor de Relaciones del Trabajo. Universidad de Buenos Aires.

La salud no se vende

Por Julio César Neffa *

El miércoles 22 de junio tuvo lugar una actividad original en la sede del Centro de Innovación de los Trabajadores (Citra). Ante una sala llena de sindicalistas, docentes universitarios e investigadores, un equipo compuesto por economistas, sociólogos y psicólogos del trabajo, ergónomos y médicos del trabajo, expusieron el Informe Final de una investigación sobre “los riesgos psicosociales en el trabajo” de los trabajadores de Anses que atendían al público.

La demanda fue originada por un sindicato pequeño por el número de afiliados, pero muy dinámico e innovador: el Secasfpi.

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Sus salarios están muy por encima del mínimo vital y móvil, pero desde hace un tiempo sus dirigentes observaron la emergencia de los problemas tradicionales de salud que estudian los médicos del trabajo, pero además otros que repercuten sobre las dimensiones psíquicas y mentales y provocaban ausentismo por razones de salud y un gran malestar, Esos problemas habían sido naturalizados, invisibilizados, pues se atribuían a problemas individuales derivados de las características de la personalidad cuyo tratamiento se derivaba hacia los psicólogos y psiquiatras, dando lugar al consumo de medicamentos, muchas veces automedicados. La palabra que con la que se puede nominar esa situación era el sufrimiento.

El público demandante, era a veces agresivo, física y verbalmente, y los criticaban de viva voz cuando se levantaban de su puesto de trabajo para ir al baño o a tomar agua o café. Los empleados padecían en ciertos días y horas la intensidad del trabajo, la tensión que se origina por la presencia inquieta y demandante de personas necesitadas que hacen trámites por medio de los call centers, o van a las oficinas haciendo colas de varias horas a la intemperie y que luego deben esperan ser atendidos en un ambiente incómodo, ruidoso, con problemas de ventilación y malos olores, que no fueron diseñados para atender un número tan elevado y creciente de beneficiarios los cuales a veces concurren acompañados de hijos y familiares.

La investigación recurrió a varias metodologías, que se articularon fuertemente. Por una parte talleres de visualización, donde en diversos lugares del país grupos de trabajadores tuvieron la oportunidad durante un día de expresar sus percepciones y vivencias originadas en el trabajo, llegaron a expresar mediante dibujos sus lugares de trabajo, la actividad que realizaban y como eso repercutía en su cuerpo. Por otra parte un ergónomo con estudios en ciencias sociales del trabajo hizo visitas a oficinas en diversos puntos del país para analizar e identificar los riesgos presentes en la infraestructura, los lugares de trabajo, los medios de trabajo observando las causas de los trastornos músculo esqueléticos, dolores de cabeza, la afonía, la irritación de la vista y redactó una serie de recomendaciones cuya ejecución no era costosa sino que requería adoptar una política de prevención y cuidar su aplicación.

Una metodología cuantitativa, la encuesta sobre los riesgos psicosociales en el trabajo siguiendo la experiencia internacional, fue desarrollada especialmente para detectar, y tratar de medir, los problemas de condiciones de trabajo y de riesgos psicosociales de esos trabajadores. Fue administrada a casi 700 trabajadores seleccionados mediante una muestra estadística sin que fuera el sindicato ni la Anses quien indicara a quienes encuestar.

En reuniones de equipo se profundizó el marco teórico, se analizaron las observaciones recogidas gracias a cada una de esas metodologías, buscando descubrir una cierta sinergia para tener una visión de conjunto, teniendo como objetivo proponer medidas de prevención. De común acuerdo los investigadores y un equipo del Secasfpi coincidieron en que la solución de las dolencias y del sufrimientos que manifestaban los empleados de Anses no había que buscarla mediante la obtención de una prima monetaria para compensar mediante el dinero el deterioro de la salud que experimentaban. La salud no se vende, la salud se defiende, era la frase más escuchada en las reuniones donde se criticaba además la prima por presentismo que aún está presente en la casi totalidad de los convenios colectivos de trabajo y estatutos profesionales, que es una rémora de una visión conservadora de la salud. Cumplía la misión de desalentar la huelgas.

La reivindicación consistía en tratar de cambiar la organización y el contenido del proceso de trabajo porque esa era la principal causa de que sufrieran una fatiga física por los gestos y posturas sedentarias, tuvieran que hacer cosas con las cuales estaban en desacuerdo provocándoles un conflicto ético, disponían de poca autonomía para hacer un trabajo rutinario pero donde cada beneficiario era diferente, a veces debían ingeniarse para compensar con su astucia las deficiencias de un instructivo incompleto, llegado a destiempo o ambiguo para procesar las demandas de acceso a los nuevos beneficios. Tenían que sufrir con frecuencia la violencia física y verbal de un público cansado de esperar, luego de hacer un largo viaje y con ansiedad debido a su situación de necesidad e indigencia. Pero fue aún más generalizado el malestar y el sufrimiento debido a que desde hacia algunos años ya no se evaluaba su desempeño. La reivindicación estaba dirigida a lograr una mejor calidad en la vida de trabajo. Esta situación provocaba sufrimiento porque la mayor parte de los empleados tenían un elevado nivel de educación y tenían expectativos de continuar en el organismo porque trabajar para aplicar las políticas a cargo de Anses era, para la mayoría encuestada, una fuente de orgullo.

En dos sesiones posteriores se van a analizar en detalle y discutir ampliamente las recomendaciones que surgen de la investigación, luego de lo cual el Secasfpi espera ser recibido por las autoridades de Anses para proponer la adopción de una política siguiendo las orientaciones de la OIT especialmente en convenio 155 ratificado hace dos años por el Congreso. Ese sería otro desafío para este pequeño David: por esa vía tratar de lograr la implementación del artículo 14 bis de la Constitución Nacional que habla de participación.

* Ceil-Conicet.

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