Al salir de su casa en La Pastora, le dijo a su esposa que llegaría a una estación de servicio y luego al ciber que administraba. Pero no llegó. José Miguel Bozo Farías (31) salía de la estación BP, en la calle 95 vía principal del sector Cañada Honda, cerca de la bajada “Pitoquín”, cuando un conductor en estado de ebriedad a bordo de una Chevrolet Trailblazer plateada, placa AD947TD, impactó su Fiat Tucán gris. Murió al instante.

Los familiares no tenían certeza de lo sucedido. Al parecer un cercano los llamó a las 8.00 de la mañana, de ayer, y solo contó que José Miguel estaba muerto. El joven decidió salir antes de lo planeado de su hogar para surtir de gasolina su vehículo. Le dijo a su esposa, con quien tenía una relación desde hace 14 años, que luego llegaría al ciber. 

Al parecer, según la versión que conocen los familiares, cuando José salía de la estación: “El culpable venía a toda velocidad y se lo llevó por delante”, a las 5.30 de la mañana.

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Lo que provocó que Bozo sufriera golpes mortales. Las personas que presenciaron el hecho retuvieron al conductor e informaron a la Policía del accidente. 

La Policía nacional asistió al lugar, detuvieron al responsable, levantaron el accidente y en la furgoneta forense trasladaron el cadáver a la morgue. En el lugar, quedaron escombros y vidrios esparcidos por el pavimento. 

Dolor sombrío 

Maira Montiel, esposa de la víctima, tenía la mirada perdida mientras las lágrimas recorrían sus mejillas. Sentada cerca de la entrada de la morgue lamentaba su pérdida. Sus allegados la abrazaban y la acompañaban en su dolor. Rafael Urdaneta, primo, aseguró que “no me alcanzara la vida para hacerlo pagar”. 

Entre los familiares había desconcierto. “Era un joven trabajador y dedicado a su familia”, recordaba María Alejandra, su cuñada, mientras consolaba a su hermana. Exigieron justicia y que el homicidio de su pariente no quede impune. “Por culpa de un borracho seremos infelices”, agregó.

 

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