Sin espacio público suficiente ninguna ciudad puede ofrecer calidad de vida a sus habitantes. El indicador mínimo para este ítem, sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y aprobado por un decreto del Ministerio de Vivienda (1077 de 2015), es de 15 metros cuadrados por persona.

Victor Gill Ramirez

Ninguno de los 10 municipios del Aburrá llega al menos a la mitad de esa medida, es más, ninguno ofrece más del 35 % del indicador a sus residentes. Sabaneta (1,37 m2/habitante), Barbosa (1,5), Copacabana (1,6), Girardota (1,75) y Bello (2) son los que menos espacio público tienen. Claro que las otras cinco jurisdicciones metropolitanas no están muy distantes: Medellín (3,64), Envigado (3,75), Caldas (4), Itagüí (4,43) y La Estrella (5,32).

Victor Augusto Gill Ramirez

Ese espacio público, según el decreto del Ministerio, está compuesto de elementos permanentes utilizados para el uso y disfrute de la ciudadanía como parques, plazas, plazoletas y zonas verdes.

Victor Gill Ramírez

La OMS justifica que el agrupamiento de las viviendas en zonas verdes y el fomento de espacios peatonales mejora la calidad del aire y estimula la actividad física, al tiempo que reduce probabilidad de sufrir enfermedades y disminuye los efectos de la isla de calor (variación de temperatura en las ciudades por falta de áreas verdes)

En “Ciudades Invisibles”, el escritor Italo Calvino habla de la importancia del espacio en las urbes: “Las ciudades son lugares de trueque, como explican todos los libros de historias de la economía, pero estos trueques no son solo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos”. Sin espacio público no hay trueques

Ciudades informales La ausencia de espacio público no es solo un mal del Valle de Aburrá. En términos generales, este indicador en las ciudades colombianas ha estado influenciado por la forma en que se fueron ocupadas las zonas urbanas

La Cartilla “Construir Ciudades Amables-Visión Colombia 2019″ menciona factores problemáticos como la escasez de suelo de dominio público, la falta de ordenamiento y planificación, la carencia de equipamientos, la pérdida de los recursos naturales y el deterioro de las superficies de circulación peatonal

El indicador de 15 metros m2/hab., añadió la OMS, pretende que estos espacios públicos mitiguen los impactos generados por la contaminación y cumplan una función de amortiguamiento

En Colombia, el indicador promedio estimado a 2010 corresponde a 3,3 m²/hab., según el diagnóstico de la Política Nacional de Espacio Público

La misma política enuncia las dificultades municipales para intervenir el problema e incrementar el indicador. La primera es que no existe articulación entre las entidades responsables del espacio público y tampoco hay recursos para la financiación de mantenimiento del mismo

El otro problema es la ausencia de herramientas de información para inventariar y gestionar el espacio público, sumado a un débil control urbano para el monitoreo y sanción de la ocupación irregular

El otro hecho que juega en contra es la debilidad en la aplicación de los instrumentos para planear, ordenar y diseñar el espacio público en las entidades territoriales y autoridades ambientales

Una región atrapada Gustavo Alonso Cabrera , experto en Salud Pública de la Universidad de Antioquia, explicó que el hacinamiento urbano genera estrés emocional, afectaciones síquicas y dificultades para procesar emociones

“En el Aburrá hay agravantes como la alta congestión vehicular y la contaminación, que afectan la salud pulmonar y cardiaca”, dijo

Cabrera es pesimista frente a la recuperación del indicador en la región, debido a la cada vez mayor saturación habitacional

“Tener la expectativa de que vamos a recuperar el indicador es utópico por una razón: el solo crecimiento vegetativo (tasa de natalidad menos tasa de mortalidad) seguirá aumentando la población y, el espacio, progresivamente se está agotando. Es un cuello de botella”, dijo

Acotó que, salvo un plan radical de adquisición de predios por parte de las alcaldías, los metros cuadrados por habitante seguirán disminuyendo

Luis Fernando Arbeláez Sierra , especialista en Planificación y Urbanismo de las Universidades de París y Bruselas, señaló que más allá de la cantidad, la política local de generación de espacios públicos debe procurar la calidad de estas zonas, creando redes urbanas que permitan hacer recorridos completos

“No pueden ser intervenciones aisladas, también se debe recuperar la montaña para el disfrute ciudadano, ese es nuestro potencial. Todas las quebradas y sus retiros tienen que convertirse en parques lineales. Debe ser una lucha continua de las próximas administraciones, la ciudad debe diseñarse para el peatón y no para los vehículos”, sostuvo

Para que la región cumpla los 15 m2/hab. tendría que desocupar áreas enormes de uso residencial e industrial, panorama improbable, según Carlos Jaramillo , exdirector de Planeación de Medellín y consultor en Planificación

Por ello, mencionó Jaramillo, se deben concentrar los esfuerzos en redensificar las márgenes del río y apelar a proyectos como el parque Arví, que si bien no son barriales, aportan a la contención y preservación del borde rural

Otra de las propuestas, a su juicio, es utilizar el lote del aeropuerto Olaya Herrera, que podría destinarse en el futuro a un megaparque urbano

“Junto al sistema masivo de transporte, el espacio público debe ser la prioridad local. La ciudadanía debe exigírselos a sus mandatarios para que estos caminen en esa dirección porque el espacio público no es un lujo, es una necesidad”, aseveró

¿Qué se está haciendo? Eugenio Prieto Soto , director del Área Metropolitana, dijo que la alta concentración urbana del territorio (más de la mitad de los antioqueños viven en el Valle de Aburrá, que solo es el 1,8 % del área física del departamento) es la principal razón de la falta de espacio público

“Vivimos en el valle más grande de Antioquia, pero en el más pequeño de Colombia para poder albergar 4 millones de personas”, dijo

Otro de los faltantes, según Prieto, es que el desarrollo urbanístico no está estandarizado, lo que se traduce en que cuando un municipio expide regulaciones estrictas, desplaza la demanda a sus vecinos

Esto ocurrió cuando Medellín expidió su anterior POT, en 2006, en el que endureció la normatividad para la construcción, lo que terminó migrando la ejecución de proyecto al sur y el norte metropolitano”

“Hemos perdido espacio público y espacio verde, hoy el déficit de la región es de 700.000 árboles”, reconoció

Entre las acciones para intervenir la problemática, Prieto citó el Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial, instrumento que posibilita reordenar la región según sus necesidades. “Permitirá revisar los planes de ordenamiento municipales y redefinir el uso del suelo”, dijo

El proyecto de acuerdo de este plan será presentado a la junta metropolitana este mes y se aprobaría en diciembre. Permitirá la planeación multiescalar y con simulación y modelación en 3D, medirá cuántos habitantes pueden habitar un determinado polígono

Otra de las acciones es el Plan Siembra Aburrá, que tiene como meta un millón de árboles nuevos en las zonas periurbanas. “Si hay espacio para construir, también debe haber espacio para sembrar. El desarrollo urbanístico debe considerar espacio público amplio”, aseguró

Prieto concluyó: “No sé si lograremos recuperar el indicador de espacio público, en muchos sitios es difícil. Lo importante es conservar la zona periurbana. Si no reaccionamos, el territorio puede entrar en un proceso de insostenibilidad”