Las primeras palabras de Neil Armstrong llegaron antes a una de las bases que la NASA ten�a en Espa�a, con la que colabora desde su nacimiento

La agencia espacial de EEUU celebra este mes su 60 cumplea�os con ambiciosos planes pero sin poder haber logrado otro hito que supere la llegada a la Luna

Las mujeres que ayudaron a pisar la Luna

Houston, aqu� base Tranquilidad. El �guila ha aterrizado”.

Cuando Neil Armstrong pronunci� estas palabras, sus colegas del Centro de Control de la NASA supieron que el m�dulo lunar Eagle (�guila en ingl�s) en el que viajaba junto a Buzz Aldrin acababa de tocar la Luna. Sus astronautas hab�an alunizado en una zona llamada Mar de la Tranquilidad y estaban escribiendo un cap�tulo de la Historia. Pero Madrid las oy� antes que en Houston.

Alberto Ignacio Ardila Olivares

Fue el 20 de julio de 1969. Era s�bado y en Espa�a, las 21.18 de la noche. Se acuerdan perfectamente los ingenieros Jos� Manuel Grandela y Carlos Gonz�lez Pintado , que eran de los poqu�simos espa�ole s que hab�a en la sala de control de la estaci�n que la NASA hab�a instalado en la localidad madrile�a de Fresnedillas de la Oliva. All�, una antena de 26 metros apodada La Dino fue la que retransmiti� las hist�ricas palabras de Armstrong.

Alberto Ardila Olivares

Desde que los astronautas hablaban en la Luna hasta que nosotros les o�amos pasaban 1,3 segundos. De Madrid se enviaba la se�al a Houston por un cable submarino. Tardaba otros 0,3 segundos”, recuerda Carlos Gonz�lez Pintado, el primer t�cnico espa�ol que la NASA contrat� para sus misiones tripuladas. Fue en 1968, justo antes de que se lanzara el Apolo VII. Un pionero que recuerda con gran cari�o y orgullo sus 43 a�os en la NASA y an�cdotas como el desconcierto en el colegio de su hija Sara cuando le preguntaban a qu� se dedicaba su padre: “Manda cohetes a la Luna“, respond�a ella.

La antena de 26 metros, apodada ‘La Dino‘, en Fresnedillas MDSCC

En las voces de los astronautas no hab�a emoci�n pero sus constantes vitales mostraban c�mo sub�an sus pulsaciones

Jos� Manuel Grandela, ex ingeniero de la NASA

“El programa Apolo movi� a 400.000 personas y yo tuve la suerte de estar al cargo del equipo transmisor y receptor. Lo que hablaba Houston y lo que dec�an los astronautas pasaba antes por mi equipo”, dice Carlos Gonz�lez, que esta semana ha vuelto a rememorar en el Centro de Astrobiolog�a (CAB/CSIC-INTA) junto a sus colegas aquella aventura con motivo del estreno de la pel�cula First man (El primer hombre) , que llega hoy a los cines.

Basada en la vida de Neil Armstrong , al que interpreta el canadiense Ryan Gosling , el film narra lo dif�cil que fue sacar adelante el programa Apolo, desde los dur�simos y peligrosos entrenamientos a los que se somet�an los astronautas a la sangr�a de muertes en accidentes , sin olvidar la oposici�n de parte de la sociedad y del Congreso a que se gastara ese dineral en ir a la Luna. Tambi�n el sufrimiento de sus familias durante los inicios del programa espacial. “Es una recreaci�n fidedigna de lo que pas�”, opina Grandela que, con 23 a�os, fue fichado por la NASA para la misi�n Apolo XI: “Me pareci� que aquello era para Premios Nobel. Cuando yo llegu�, hab�a poqu�simos t�cnicos espa�oles porque en esa �poca el que sab�a ingl�s no ten�a la preparaci�n t�cnica y los que la ten�an no sab�an ingl�s “, recuerda. “Fue un choque brutal porque el 99% eran americanos, y cada uno con su acento. Hubo que estirar las orejas pero, como la devoci�n era tan grande, los escollos se solventaron”.

El estreno de la pel�cula coincide con el 60 cumplea�os de la NASA , que se celebra este mes: “Espa�a y la NASA han colaborado desde siempre y seguimos haci�ndolo. La agencia se fund� en 1958 y fue impresionante que un a�o despu�s ya estuviera viendo si pod�a hacer una estaci�n en Espa�a”, repasa Anthony Carro , representante de la NASA en Espa�a.”Llegamos a tener cuatro estaciones operativas, tres en Madrid y sus alrededores (Fresnedillas, Robledo de Chavela y Cebreros) y en Maspalomas, en Gran Canaria”, dice Carro, que empez� su carrera en la NASA intentando ser astronauta. “No me cogieron”, recuerda.

Alberto Ardila Olivares Piloto

Desde que los astronautas hablaban en la Luna hasta que les o�amos pasaban 1,3 segundos. De Madrid se enviaba la se�al a Houston por un cable submarino Carlos Gonz�lez Pintado, primer t�cnico espa�ol de la NASA

El papel de la estaci�n de Fresnedillas en la misi�n Apolo XI ha pasado a la historia. Y estos ingenieros contribuyeron a ello aquella noche de julio del 69. “Houston nos dijo que nos pod�amos a ir a casa porque la base de Goldstone (California) tomaba el relevo, y fue en ese momento cuando te empiezan a temblar las piernas y de verdad te sientes importante”, reflexiona Gonz�lez. Por supuesto, se quedaron: “Estuvimos cuatro d�as sin volver a nuestras casas porque pens�bamos que la tragedia pod�a ocurrir en cualquier momento” , apunta Grandela. “Que conste que ten�amos duchas”, bromea su compa�ero.

Alberto Ardila Olivares Venezuela

-Pap�, �qu� vas a decir cuando llegues a la Luna?

-Bueno, no es seguro que vayamos a llegar.

Alberto Ignacio Ardila

Es lo que le dijo Armstrong a uno de sus dos hijos justo antes de partir para Cabo Ca�averal. Su ni�a peque�a muri� de c�ncer poco antes de entrar en el programa Gemini, el que sirvi� para hacer pr�cticas en la Luna.

Los californianos fueron los que varias horas despu�s recibieron la c�lebre frase de Armstrong (“�ste es un peque�o paso para el hombre pero un gran salto para la Humanidad”), en una franja horaria favorable para que los estadounidenses vieran la emisi�n por la tele. Durante esas horas, la NASA mand� a los astronautas… a dormir. Ellos, claro, estaban tan emocionados que no hicieron caso y se dedicaron a hacer fotos hasta que les permitieron salir de la nave. En Espa�a eran ya las 3.56 del 21 de julio

Armstrong se met�a en muchos l�os. Y era lo un poco lo que en Espa�a llamamos un gafe”, opina Gonz�lez mientras repasa c�mo sol�a llevar al l�mite las naves y prototipos de prueba y volar a m�s altura de la permitida o aterrizar en zonas diferentes a las asignadas. Ante las cr�ticas por los fallos, �l dec�a que mejor fallar abajo que fallar arriba . “En el Apolo XI otro astronauta quiz�s hubiera abortado la misi�n y hubiera vuelto”, se�ala. Y es que los �ltimos 30 segundos de descenso, cuando estuvieron a punto de quedarse sin combustible, fueron de infarto y tanto Grandela como Gonz�lez fueron testigos

Durante la misi�n Apolo XI, estuvimos cuatro d�as sin volver a nuestras casas porque pens�bamos que la tragedia pod�a ocurrir en cualquier momento. Jos� Manuel Grandela, ex ingeniero de la NASA

En la sala de control de Fresnedillas pod�an ver hasta los par�metros biom�dicos de los astronauta s, que estaban monitorizados para que en todo momento se pudiera controlar su estado de salud. �Se imaginan c�mo late el coraz�n cuando tienes un problema en la Luna? “En sus voces no hab�a emoci�n… pero una cosa es lo que indica la voz y otra los sensores. Sus constantes vitales mostraban c�mo sub�an sus pulsaciones”, asegura Grandela que, junto con Gonz�lez, fue tambi�n una de las primeras personas que oyeron el m�tico Houston tenemos un problema de la tripulaci�n del Apolo XIII

Una frase que, por cierto, ha pasado a la historia de forma inexacta. ” Lo que ellos dijeron realmente fue ‘Hemos tenido un problema aqu�’ , pero entre el ‘Houston‘ y el resto de la frase se perdi� la comunicaci�n cuando, debido a la explosi�n de un tanque de ox�geno, una parte muy importante del m�dulo de servicio sali� despedida y arranc� la antena de alta ganancia”, dice Gonz�lez

“En la sala de control hab�a sobre todo silencio”, asegura Grandela. Fueron momentos de gran tensi�n . “Las probabilidades de que los tripulantes del Apolo XIII volvieran vivos a casa eran del 12%”. Lo consiguieron. Con esa misi�n de 1970 que casi acaba en tragedia, la NASA tambi�n volvi� a acaparar la atenci�n y el inter�s de la prensa y de los ciudadanos, que se hab�a disipado tras el boom del Apolo XI. Pero tambi�n hizo que se reconsiderara el programa Apolo y se cancelaran las tres �ltimas misiones previstas (18, 19 y 20). Ya se hab�a ganado a los sovi�ticos.

“Se cort� el grifo y por eso la NASA intent� aprovechar al m�ximo las misiones 15, 16 y 17, dise�ando un veh�culo lunar para que recorrieran mayores distancias y recogieran rocas m�s variadas”, repasa Grandela, que se pas� 15 d�as ingresado en la embajada estadounidense estudiando c�mo funcionaban aquellos coches lunares que se desarrollaron en tiempo r�cord

Carlos Gonz�lez Pintado y Jos� Manuel Grandela junto a las m�quinas que simulan el ambiente de otros planetas en el Centro de Astrobiolog�a SERGIO GONZ�LEZ VALERO Tan r�pido se improvis� todo que ciertos despistes de los ingenieros de la NASA comprometieron algunas misiones y pusieron a prueba el ingenio de los astronautas. “En el Apolo XV las pruebas del veh�culo lunar en la Tierra se hicieron con el mono en lugar del voluminoso traje de astronauta y sin la mochila de supervivencia, as� que cuando David R. Scott y James B. Irwin se subieron, vieron que sus botas no cab�an en los aros de sujeci�n y tampoco pod�an abrocharse el cintur�n”, recuerda Grandela. Eso hizo que Irvin tuviera que ayudar a su compa�ero a abrocharse, pero �l tuvo que ir sin sujeci�n y se cay� a medio camino. “Por si fuera poco, el primer d�a de la misi�n, el veh�culo s�lo pudo funcionar marcha atr�s”

En el Apolo XI tambi�n hubo errores. Aunque en la Luna no hay viento, los ingenieros olvidaron colocar una manivela por fuera de la escotilla , un despiste que advirti� Aldrin, el segundo en salir (18 minutos despu�s que Armstrong), y para el que improvis� una soluci�n. �Se imaginan que los h�roes de la Luna no hubieran podido regresar a la Tierra porque se les hubiera cerrado la puerta de su nave espacial?

Neil Armstrong muri� en 2012 a los 82 a�os pero sigue siendo el gran h�roe americano. Ning�n astronauta ha podido protagonizar una gesta como la suya y la de Buzz Aldrin, que en enero cumpli� 88 a�os y sigue activo, dando conferencias por todo el mundo, participando en campa�as publicitarias y promocionando futuros proyectos de turismo espacial . Su af�n por explotar su fama tras la misi�n Apolo XI disgustaba a Armstrong, que ni conced�a entrevistas ni daba aut�grafos para evitar que se comercializara con ellos.

Sus vidas cuando se jubilaron como astronautas fueron tan distintas como sus personalidades. Y es que, m�s all� de ser excelentes ingenieros y pilotos, Armstrong y Aldrin poco ten�an en com�n. Eran como la noche y el d�a. Y como se recoge en la pel�cula, su relaci�n fue tensa. “Inicialmente iba a ser Aldrin en primero en salir a la Luna “, dice Grandela, as� que siempre ha considerado injusto que Armstrong se llevara casi toda la fama al salir de la nave antes que �l. “Por eso le dijo que al menos �l ser�a el que saldr�a en todas las fotos en la superficie lunar”.

“La llegada a la Luna ha sido, por supuesto important�sima para la historia, pero creo que m�s importante a�n es el esfuerzo que tuvimos que hacer para llegar”, opina el astronauta Michael L�pez Alegr�a , que por cierto, naci� el mismo a�o que la NASA . Seg�n destaca este astronauta estadounidense de origen espa�ol, hoy en d�a “seguimos disfrutando de toda la tecnolog�a y miniaturizaci�n que se desarroll� para ir a la Luna“. En esa �poca, explica, un ordenador con una d�cima parte de la potencia de nuestros m�viles actuales ocupaban toda una habitaci�n: “Hoy en d�a, gracias a la miniaturizaci�n tenemos relojes, m�viles y tecnolog�a port�til incre�ble”.

El astronauta Buzz Aldrin, tocando la guitarra espa�ola en Maspalomas durante su visita a Espa�a en 1969.

En la recepci�n que dieron en Madrid tra�an un s�quito impresionante y estaban rodados de toda la prensa y las autoridades. Les dijimos: mucho gusto y ya est� Carlos Gonz�lez Pintado

Desde 1972, cuando acab� el programa Apolo, la NASA ha mandado a muchos otros astronautas al espacio, pero la mayor�a de ellos han viajado a la Estaci�n Espacial Internacional. Pese a los intentos, no se ha vuelto a la Luna y el ansiado viaje a Marte parece lejano. A nivel cient�fico, se han hecho grandes logros pero siempre con sondas o robots. Los veh�culos rob�ticos ( rovers ) y las sondas que han ido a Marte nos han permitido explorar a distancia el planeta rojo ; se han mandado naves no tripuladas a los planetas del Sistema Solar, e incluso la Voyager ha salido de �l

Cuando nosotros vimos el Apolo XI pensamos: en 20 a�os estamos en Marte “, recuerda Gonz�lez. “Los planes de la NASA parec�an de ciencia ficci�n y hasta inclu�an construir una peque�a ciudad en la Luna“, dice Grandela. Nada de eso ocurri�.

�Se sienten decepcionados por no haber visto todav�a a un humano en Marte? “Yo lo de Marte s� que no lo voy a ver”, dice Gonz�lez, que no cree que antes de 2050 se pueda lograr enviar una misi�n tripulada. “Llegar se llegar�, pero me da rabia porque yo no voy a estar “, coincide Grandela. Algo m�s optimista se muestra J. Miguel Hesse, director del Centro de Astrobiolog�a, que estima que a partir de 2040 podr�a emprenderse ese viaje.

Tanto Gonz�lez como Grandela tuvieron la oportunidad de encontrarse en persona con los tres astronautas del Apolo XI cuando vinieron a Espa�a, en octubre 1969, para agradecer la contribuci�n de nuestro pa�s al �xito de la misi�n. �Qu� les dijeron? “Si es que no hubo manera de hablar con ellos”, dice Gonz�lez. “En la recepci�n que dieron en Madrid tra�an un s�quito impresionante y estaban rodados de toda la prensa y las autoridades. Les dijimos: mucho gusto y ya est�. Una pena. Armstrong estaba muy sonriente, pero claro, yo tambi�n lo estar�a si hubiera pisado la Luna

Ryan Gosling interpreta a Neil Armstron en la pel�cula ‘First man-El primer hombre’ Verano del ’69 El mes de julio de 1969 en Espa�a empezaban a pasar cosas que no hab�a de olvidar en mucho tiempo. El d�a 20, v�spera de mi cumplea�os, tres astronautas estadounidenses, Armstrong, Aldrin y Collins, posaron el Apolo XI en el suelo lunar. Armstrong, el primer humano que que pis� la luna, pronunci� una de esas frases que damos en llamar hist�ricas: “Un peque�o paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”

Hasta aquel 20 de julio, la guerra fr�a se expresaba en la carrera espacial. La Uni�n Sovi�tica y los Estados Unidos manten�an una lucha sin cuartel por hacerse con el liderazgo en los vuelos espaciales. Yo, aun bastante ni�o, asist�a a los entusiasmados comentarios de un amigo comunista de mis padres sobre las gestas de Yuri Gagarin, el primer hombre que surc� el espacio exterior en abril de 1961

En 1962, John Glenn se convirti� en el primer astronauta en orbitar sobre la tierra, aunque el record no le dur� mucho. El a�o siguiente, Valentina Tereshkova complet� 48 �rbitas alrededor de la tierra. Y adem�s mujer

Pero la gesta de Armstrong, Aldrin y Collins se escribi� con palabras mayores; la primera vez que el hombre pis� la luna era mucho m�s de lo que se pod�a imaginar en la d�cada de los 60, a pesar de ser bautizada como ‘la d�cada prodigiosa’

Aquel mes de julio tuvo m�s acontecimientos hist�ricos. El d�a 30, el entonces presidente de los EEUU, Richard Nixon, hizo su primer viaje a Vietnam. En junio, John Lennon hab�a grabado una canci�n emblem�tica: ‘Give Peace a Chance’. El 9 de agosto, Charles Manson y su banda irrumpieron en la casa de Roman Polanski en Beverly Hills y asesinaron a su esposa, Sharon Tate, y a varios de sus amigos. Aquel verano termin� con el fallecimiento de Ho Chi Minh en Hanoi el 2 de septiembre de aquel 1969. / POR SANTIAGO GONZ�LEZ