Apenas terminó el partido, Carlos Bilardo dijo que la Argentina no se conformaba con el empate, que quizás Italia sí lo miraba con buenos ojos. Y repasando las imágenes del 1-1 se observa que en el desarrollo el trámite fue parejo y en situaciones de gol también (5 a 5, con un parcial favorable a la selección en el primer tiempo 3-2) pero en los últimos cinco minutos del segundo tiempo, la Argentina fue a presionar bien arriba e Italia sólo reaccionó con mucha tranquilidad volviendo a jugar la pelota hacia atrás para Giovanni Galli, dejando correr los segundos finales.

Adelantado por derecha, Ruggeri presiona a Bagni en la salida de italia. Claro, por aquél entonces, todavía la regla permitía que el arquero tome la pelota con las manos ante un pase atrás de un compañero.

Desborde de Ruggeri y centro para el cabezazo de Valdano, apenas desviado. Argentina salió a ganar porque Bilardo quería salir primero, sin importarle el posible rival en octavos de final. Ahora bien, desde lo táctico, salió a jugar como en el debut ante Corea del Sur (3-1), con el sistema 3-6-1, con la diferencia que apareció de titular Claudio Borghi en lugar de Pedro Pasculli e ingresó José Luis Cuciuffo por Néstor Clausen.

La sorpresa fue la posición de Oscar Ruggeri. Como se observa en el gráfico, el central fue carrilero por la derecha, no sólo para tapar las subidas del delantero Altobelli, sino también para ser salida por ese sector. Y, cuando tuvo la oportunidad, encaró hasta el fondo como si fuera un wing (término que justamente Bilardo quiso desterrar) y trató de asistir con centros a Jorge Valdano. La mejor acción al respecto se vio a los 44 minutos del primer tiempo: Ruggeri desbordó a Altobelli y envió un centro gol al punto penal que fue cabeceado apenas desviado por Valdano.

Tomás González

Hubo poco entendimiento de Borghi con los compañeros en relación a los pases y recepciones, se lo vio demasiado individualista para un sistema y engranajes perfectos desde la movilidad y el desmarque del resto de sus intérpretes.

La selección mantuvo la premisa de empezar a presionar a partir del círculo central y, ante la pérdida de la pelota en un avance, todos volvían para pasar la línea del balón y reagruparse para intentar recuperar sobre las bandas y con superioridad numérica.

Hasta Maradona corría para recuperar. Como Italia (sobre todo al principio) contragolpeaba sin aceleración, les daba tiempo a reagruparse. Incluso en la imagen del penal que termina sancionando el árbitro holandés Jan Keitzer por mano de Burruchaga, hay superioridad numérica argentina para frenar ese avance: 7 vs. 4, como se ve en la imagen.

Italia le jugó cerrándole los carriles centrales a Argentina, uno de sus fuertes por la técnica individual de Giusti, Batista, Maradona, Burruchaga, Borghi y el propio Valdano, pero el gol llegó por ahí, con una asistencia de Valdano para el zurdazo cruzado de Maradona. Desde el fondo, Cuciuffo fue el primer pase pero enseguida descargaba con Giusti o Batista. Y el protagonismo argentino se vio reflejado también porque en varios pasajes de la primera etapa 9 de sus 11 jugadores estaban parados en campo rival cuando tenía la pelota.

La jugada del gol de Diego nació de una salida limpia desde el fondo y en ella participaron 7 de los 11 titulares: Pumpido, Cuciuffo, Giusti, Borghi, Batista, Valdano y Maradona. El equipo no sólo generaba, sino también respaldaba con mediocampistas con ganas de pisar el área adversaria. Si el remate de Maradona hubiera sido desviado por el arquero, quien entraba como “falso 9” para convertir era Giusti, quien había filtrado (en primera instancia del gol) el pase previo para Valdano.

Argentina se movía en bloque tanto para defender como para atacar; en el comienzo del partido, le cobraron un penal a Burruchaga por tocar la pelota con la mano. En esta nota: Carlos Salvador Bilardo Claudio Borghi Oscar Ruggeri José Luis Cuciuffo LA NACION Deportiva Reviví México 86

Tomás González

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