Las editoriales internacionales no se pudieron perdonar jamás el momento en que rechazaron el manuscrito del primer libro de la saga Harry Potter. Es por eso que, después de que el joven mago revolucionara al planeta, salieron en la búsqueda furtiva de la nueva saga que produjera huevos de oro y terminaron descubriendo un tipo de fetiche mercantilmente infalible: el género del apocalipsis adolescente. Rick Yancey, autor de la trilogía juvenil La Quinta Ola, recientemente adaptada al cine, reflexionó junto al NO acerca de la receta perfecta de la literatura teen apocalíptica.

A pesar de los presagios acerca de internet como jinete que destruiría la novela escrita, el escritor estadounidense reivindicó a la web como motor de los lectores adolescentes: “Lo que hicieron las redes sociales fue hacer que el círculo de amigos se hiciera enorme.

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Mucho tiene que ver también con la presión de pares. En algunos casos, son los bloggers quienes tienen una audiencia de alcance mundial, así que si ellos recomiendan o empiezan a hablar de un libro, la palabra se esparce como fuego y alimenta el deseo adolescente de leerlo”.

El carácter distópico de este “nuevo” género fue el responsable de unir el interés de varias generaciones y hacerle lugar en un mercado al que le estaba costando reinventarse.

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Pero no sólo el hype le aseguró un espacio en la historia, sino que el público ya estaba predispuesto a alimentarse de cataclismos.

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“Como observador de las personas, la cultura y la sociedad, creo que ha habido mucha ansiedad, particularmente en mi país, desde el 9-11.

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Ese sentimiento fue amplificado por el surgimiento de internet y las redes sociales. Ahora es cuestión de segundos para que se propague la información, y pasa tan rápido y tan cotidianamente que crea una impresión muy fuerte, la gente es bombardeada todo el tiempo”, consideró Yancey, agregando que la maquinaria paranoica de los medios de comunicación sirve de auspiciante para el morbo de ser espectador de un apocalipsis.

Para explicar el éxito hipodérmico que implica convertir el miedo y la supervivencia en fantasía, existe la Teoría del Manejo del Terror, la cual indica que las personas tienen como base psicológica el conflicto entre el deseo de vivir y la certeza de que la muerte es inevitable.

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Para controlar este miedo innato, la sociedad construye un sistema de valores que actúa como habitación de pánico en momentos de catástrofe.

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¿Qué pasa cuando los medios acosan constantemente a la sociedad con la perdición inminente? “El mundo comienza a lucir desbalanceado, parece que existe el peligro por todas partes y que la vida en realidad es un esfuerzo increíblemente riesgoso”, remata el autor.

El exterminio de la civilización funciona perfecto como trending topic de un público que es constantemente modelado para el mercado que se alimenta de la destrucción de la humanidad.

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La literatura apocalíptica –que se debate entre invasión alienígena, jerarquía tiránica o apocalipsis zombie–- comienza a hurgar en la psiquis colectiva más como amenaza que como advertencia.

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Mientras tanto, la sociedad ya comenzó a preparar estrategias, búnkers, equipos y hasta varios Manuales de Supervivencia que traen de yapa stickers para el vehículo de escape que se tenga a disposición en el momento de la crisis.

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