Retomar el control de la soberanía y frenar la inmigración contra la defensa de la economía y seguridad. En el más difícil y divisorio referéndum de su historia y con un empate técnico en los sondeos , los británicos votarán entre dos proyectos de miedo como protagonista, donde decidirán si se van o se quedan en la Unión Europea. Los indecisos, que oscilan entre el 11 y el 13 por ciento de los registrados en el padrón electoral, y los jóvenes definirán esta consulta atípica, transversal a los partidos y que revela el difícil vínculo del reino con sus vecinos del continente. Hasta James Bond dio su opinión: el apoya el “Remain” (permanecer).

El Brexit , que sintetiza a los que quieren irse de Europa para recuperar el control sobre el Parlamento y la soberanía, que consideran que han cedido a Europa, y el Remain, que apoya quedarse pero proyecta intentar modificar las instituciones europeas desde adentro, son las dos caras de esta disputa. Un referéndum en el que se decide la suerte del país pero, al mismo tiempo, será definitivo para la Unión Europea. El temor al contagio, con una cadena de llamados al referéndum en los 27 países europeos al ritmo del nuevo populismo, inquieta a Bruselas y puede tener fuertes y graves implicancias. El futuro de Europa también esta en juego.

El último sondeo de TNS del miércoles revela un 43 por ciento para el Brexit, un 41 por ciento para el Remain y el 16 por ciento siguen indecisos o no votarán. Otra encuesta de Opinium le otorga un 45 por ciento al irse de Europa, un 44 por ciento al Remain, con el 9 por ciento de indecisos.

La historia lo señalará como un referéndum que no era necesario. El primer ministro tory David Cameron lo auspició en el 2013 , para frenar la guerra euroesceptica en el interior de los conservadores. Una mala decisión. Porque hoy las divisiones se ha extendido a todo el país, en una campaña donde el odio, los excesos, la xenofobia frente a los inmigrantes, la caricaturización europea y especialmente, la desinformación y las mentiras de un lado y del otro, han caracterizado una campaña brutal y muy poco británica. Ha dejado a la luz lo peor de cada bando.

La votación se extenderá hasta las diez de la noche del jueves porque en Gran Bretaña sigue siendo un dia laborable. Los resultados se conocerán en la madrugada del viernes, entre las tres y las cinco de la mañana, hora británica. Los mercados y los banqueros pasaran “una noche blanca” para aconsejar a sus inversores, cuando se teme que la libra esterlina sufra el resultado de un “viernes negro” si gana el Brexit, ya anticipado por el financista George Soros.

A diferencia de una elección tradicional, el referéndum implosionó el gabinete conservador y alió a los que nunca podrían unirse normalmente.

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En un despliegue de unidad y desesperación del Remain, el primer ministro británico conservador, David Cameron, sumó a su ex colega Tory, John Major, a la ex líder laborista Harriet Harman, y al ex primer ministro laborista, Gordon Brown, a quien él eyectó de Downing St en una maniobra con los liberales demócratas, para convencer a los electores de permanecer en Europa. Gordon ya le hizo ganar el referéndum en Escocia y mantuvo la integralidad británica. Su pasión oratoria es hoy indispensable para el Remain, para convencer a esos votos laboristas que no quieren votar a los conservadores en el referéndum, y son indispensables para los pro europeos.

Brown criticó el tono de los debates y recordó a Jo Cox, la diputada asesinada en el medio de esta campaña, en el dia de su 42 cumpleanos. No es fácil la arquitectura del Remain, cuando la clase obrera laborista se inclina por el Brexit, en una disputa con los inmigrantes europeos que amenazan su trabajo.

En camisa, con su voz quebrada a veces, Cameron sintetizó tanto esfuerzo en una sola palabra: “Unidad”. Llamó a los británicos “a poner su trabajo primero, la economía”.

Sir John Major, uno de los conservadores con mayor aceptación en el electorado por sus raíces de clase trabajadora, dijo que “si nuestra nación vota Irse debemos respetar su decisión. Pero si ellos votan sobre la base de medias verdades, mentiras y malos entendidos, entonces pronto los sepultureros de nuestra prosperidad van a tener serias preguntas que responder”. Y así imaginó Sir John un futuro del Brexit : “Una influencia disminuida en el mundo, una Gran Bretaña reducida a una pequeña Inglaterra, probablemente sin Escocia, probablemente con la gruñona Gales y ciertamente , con una Irlanda del Norte dividida del sur por controles fronterizos, que van a ser los bordes con la Unión Europea”, describió. A sus voces su sumaron por el Si a Europa, Richard Branson, el ex jefe de los servicios británicos Sir John Sawers, que llamó a votar el Remain “para mantener segura a la familia”, y 1.285 empresarios, que emplean en conjunto a 1.750.000 personas en el reino.

Avión, helicóptero, tren. Boris Jonson, el líder del Brexit, recorrió el país en un tour de 20 horas.”Yo pienso que va a haber una gran sorpresa” dijo, al posar con pescadores para selfies. “Este tiempo es crucial. Es cuando mucha gente decide. Es tiempo de tener una relación totalmente nueva con nuestros amigos y socios del otro lado del Canal”, propuso este periodista y ex corresponsal en Bruselas. Su par y secretario de justicia conservador, Michael Gove, visitó el oeste del país y advertía que él renunciaría a su cargo si perdía el Brexit.

La única neutral en el referéndum debe ser la reina Isabel. Su biógrafo Robert Lacey contó que, en las ultimas comidas, la soberana británica preguntó a sus huéspedes: “Denme tres buenas razones por las que Gran Bretaña debe ser parte de Europa”.

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