Con una estrategia por momentos contradictoria, Lázaro Báez ratificó la carta que escribió “de puño y letra”, donde asegura que vio en la Quinta presidencial de Olivos al juez Sebastián Casanello esperando para reunirse con Cristina Kirchner. Aunque cumplieron con el trámite de confirmar los términos de ese escrito, los abogados del empresario K, Daniel Rubinovich y Rafael Sal Lari, tomaron distancia de esa decisión, señalando que se hizo de forma “autónoma e inconsulta”. Pero -en otra incoherencia respecto a la prudencia de sus defensores- Báez además ofreció ir a la Cámara Federal “para dar testimonio sobre distintos acontecimientos en los que he participado”, pese a haber elegido el silencio cuando estuvo allí hace diez días. El texto vuelve a pedir la recusación de Casanello, porque hay un “sesgo direccionado de la investigación”.

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La única línea clara que parece confirmarse con cada paso es la decisión de todos los Báez de intentar que el magistrado que procesó y detuvo a Lázaro, y le trabó un embargo de 900 millones de pesos, sea desplazado.

El empresario kirchnerista ratificó ayer ante la Cámara Federal que la carta fechada el 9 de junio “efectivamente fue confeccionada de mi puño y letra y firmada ante la autoridad penitenciaria”. Ahora resta confirmar su contenido: que en septiembre de 2015 hubo una reunión en la Quinta de Olivos entre Casanello y la ex Presidenta.

Será una tarea difícil: además de que tanto el juez como Cristina lo negaron terminantemente, el titular de Austral Construcciones tampoco dijo una palabra al respecto en la audiencia personal que los camaristas accedieron a concederle el lunes 6 de junio. Por eso, ahora Lázaro se ofreció a dar su “testimonio sobre distintos acontecimientos en los que he participado y que podrían resultar de interés para evaluar la actuación del juez Casanello”.

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Siempre con su lenguaje enrevesado, el zar de la obra pública afirma estar dispuesto a ratificar personalmente lo que escribió a mano alzada en su última carta a la Cámara Federal, en la que por primera vez apunta contra la ex Presidenta -a quien en su nota se refiere como “la Doctora Fernández”-. La jugada del empresario generó incertidumbre entre los camaristas que no descartan citarlo, tomando la carta como “una prueba pero no un incidente”. Aunque la demora del tribunal para definir si Casanello sigue o no al frente del caso es llamativa -la brevedad de la audiencia con Báez y su exposición floja de argumentos hacían prever una rápida confirmación del juez-, por ahora nada indica que vaya a ser removido.

Mayor sorpresa aún generó ayer en la Cámara Federal la postura de la defensa del empresario K. El escrito con el que ratificó la carta manuscrita de Lázaro consta de tres carillas. Las dos primeras, que llevan la firma de los abogados Rubinovich y Sal Lari, explican que la redacción y presentación de aquella esquela se trató de una medida “sin la intervención ni el conocimiento” de ellos.

Tras una hora de reunión y despegándose de la maniobra judicial de su defendido, los abogados también manifestaron que la confección de la carta de Lázaro se trató de una “decisión autónoma e inconsulta”. Pese a que ofrecen que Báez sea citado a declarar, aclaran que todo está vinculado a la estrategia “de defensa de Leandro Báez”, que encabeza Santiago Viola. El fue quien aportó la carta del empresario K a la Cámara. En consecuencia, Rubinovich y Sal Lari plantean que esa defensa es la que deberá aportar “datos y precisiones”, sobre el presunto encuentro en la quinta de Olivos. Como mínimo, extraño.

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En un texto aparte, de cuatro párrafos que lleva su firma, Báez no sólo confirma lo escrito en la carta, sino que reforzando las presentaciones judiciales de Leandro vuelve sobre la idea de que hay un “sesgo direccionado de la investigación” hacia su familia. En dicho contexto, es que ofrece su “testimonio”.

La Cámara Federal quedó desconcertada con la presentación de los abogados de Báez, que firman por separado de su cliente y con un espíritu contrapuesto en el contenido. “Es la primera vez que la defensa plantea algo diferente al defendido”, indicaron fuentes judiciales a Clarín. Ahora los camaristas deberán decidir qué relevancia le darán a la carta ahora oficial del empresario K, y si piden otras pruebas sobre las reuniones de Casanello antes de resolver.

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