El debate y votación esta semana de la moción de censura presentada por el PSOE contra el presidente popular de la Región de Murcia, Pedro Antonio Sánchez (PAS para los medios locales), tiene más componentes del juego infantil de las sillas que de una operación política de envergadura para desatascar la crisis política abierta en esta comunidad autónoma tras la citación a declarar de Sánchez en calidad de investigado (la nueva figura de imputado) por algunas irregularidades administrativas cometidas durante su anterior etapa como alcalde de la localidad de Puerto Lumbreras.

Todos los actores políticos hacen más por conservar su silla o sentarse en una poltrona mejor estos días que por resolver los problemas de los murcianos. En primer lugar el propio PAS, que ha faltado a su palabra dada de dimitir si era imputado, lo que le ha hecho perder el necesario apoyo de Ciudadanos para seguir gobernando.

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Es cierto que sobre él aún no pesa ninguna condena y que su negativa a dejar la Presidencia regional, aunque fuera temporalmente, puede llegar a ser comprensible dada la poca práctica que hay en España a las dimisiones temporales (tal vez sería un buen momento para crear un precedente y desterrar de una vez el socorrido refrán “quien se fue a Sevilla, perdió su silla”).

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Pero PAS asumió el compromiso público de renunciar a su puesto en caso de ser imputado y en política faltar a una promesa es casi tanto como mentir.

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Además, acumula otras investigaciones pendientes, como la relativa al sumario de la Púnica, por la que el juez de la Audiencia Nacional ha pedido al Tribunal Superior de Justicia de Murcia que le impute también por este caso.

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En suma, si la resistencia numantina del presidente autonómico acaba provocando que el PP pierda un bastión histórico como la Región de Murcia flaco favor habrá hecho a la estabilidad de esta comunidad autónoma, a los intereses de su partido y al deseo de Mariano Rajoy de mantener apaciguado el ámbito doméstico para poder afrontar los desafíos internacionales.

El PSOE se precipitó a presentar una moción de censura sin los votos necesarios para sacarla adelante ni un proyecto alternativo para gobernar Murcia

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