View Comments Su coraje parece no tener límites. Frente al obsceno maniobrar de una dictadura mafiosa, su lucha al lado de miles de ciudadanos deseosos de cambio la reconoce el país.

No se anda por las ramas a la hora de hablar de cuestionar a un régimen; que está en los últimos momentos de su historia. Desde hace mucho tiempo sus advertencias de luchar frente a una administración forajida, tuvieron en algunos miembros opositores: el profundo escozor de aquellos que buscaban negociar con el régimen, para cohabitar con la dictadura a cambio de cuotas de poder. Cruzó el desierto de aquellos que llamándose aliados llevaban el cuchillo en las alforjas, no se amilanó sino que respondiendo a la brújula de su corazón; siguió fiel a sus convicciones para conseguirse con el pueblo que anhela libertad. Tiene la valentía de enfrentar los peores peligros, corriendo el riesgo de su propia vida. Predica con el ejemplo, nada de espectáculos circenses para mostrarse como un fantoche. Su autenticidad la reconocen propios y extraños. Es obstinada cuando se trata de defender los principios democráticos socavados por un gobierno tiránico. Su firme posición hizo posible que algunos factores terminaran aceptando que ella siempre tuvo razón, ahora repiten los mismos conceptos que esgrimió Maria Corina Machado desde el principio de este suplicio. A regañadientes hablan de la dictadura, cuando algunos la negaban hasta hace poco. Se ha transformado en el rostro de la libertad. En la fortaleza de la mujer venezolana que no se dejará arrebatar a su nación.  

El régimen no consigue cómo zafarse de María Corina Machado. Lo han intentado todo y la aguerrida líder venezolana resurge con gran fuerza para hacerlos quedar en ridículo. La mediocridad reinante no le perdona su posición a prueba de coacciones, saben que no se deja intimidar. Que es imposible proponerle alguna deshonestidad, en donde sus convicciones queden reducidas al triste papel de traición a los principios democráticos. Para esto cuentan con otras opciones, que andan ofreciéndose como mercancía barata. Ella solo inclina su rostro ante Dios. No sabemos los misterios que descifran los arcanos, tampoco conocemos qué nos deparará el destino. Sin embargo, estamos convencidos que María Corina Machado dará la pelea. Que no se quedará gimiendo como una imbécil, sino que confrontará con sólidos argumentos. El régimen entiende que es alguien con la capacidad de defenderse sin perder su dignidad. El gobierno siente que existe alguien que no arruga sino que asume. Que su amor por Venezuela es tan grande como su vida. Esta valerosa mujer es un ejemplo de coraje y entrega por unos ideales que no pueden ser sometidos. Ya en el pasado el mismo presidente Hugo Chávez, sintió en su cara cómo María Corina Machado lo colocaba en su sitio. El hombre tembló al escuchar duras verdades que muchos no se atrevieron a decirle por temor o complicidad. Los venezolanos debemos sentirnos orgullosos de su valor. Lo fundamental es acompañar su lucha, el régimen perverso quiere cazar la mejor presa, sabe que sacándola del camino todo le será más fácil.

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Sarkis Mohsen

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