Juan Andrés Fontaine siguió con especial atención el discurso de la Presidenta Bachelet el 21 de mayo en Valparaíso. El ex ministro de Economía reconoce que tenía altas expectativas respecto a la cuenta pública de la jefa de Estado, considerando que se anticipaba un foco en medidas para reactivar la economía.

Y si bien en la hora y 30 minutos de duración del discurso no hubo mucho anuncio en la materia, el consejero de Libertad y Desarrollo (LyD) prefiere ver el vaso medio lleno, recalcando que el mensaje fija el repunte de la actividad económica como el eje de los dos últimos años de administración.

“Sin embargo, faltó un poco más de consistencia en algunos de los pasajes, algo más de carne, de algo concreto”, señala el economista y director de empresas.

– ¿Cuál es su sensación tras el discurso del 21 de mayo?

– Yo siempre pido más, pero celebro que la Presidenta haya planteado algo que a mí me suena como una suerte de vuelta en U respecto a la formulación inicial de su programa de gobierno y cómo había sido ejecutado en los primeros dos años de gobierno. Y esa vuelta en U es plantear claramente que sin crecimiento sostenido, el progreso social termina siendo una ilusión, agregando que si no nos tomamos en serio el crecimiento económico, no podemos ampliar nuestros derechos y oportunidades.

Esta formulación es distinta y la aplaudo. Siento la tentación de llamarlo casi que es a confesión de partes, relevo de pruebas y calza muy bien con lo que ha sido insistentemente el planteo desde la oposición.

Pasar por alto la importancia del crecimiento económico es casi per se negativo para el país y la población, y conspira contra el objetivo de generar más igualdad y más paz social.

– ¿Hay más realismo en este discurso?

– Veo la mano de los ministros Valdés y Burgos, sin duda. Pero veo también la fuerza de los hechos. Este es un discurso que se efectúa en el contexto de una economía que crecerá sólo 1,5% este año según el FMI y a lo más 2,1% el próximo si es que la incertidumbre relacionada con la agenda de reformas se atenúan. En ese contexto, más el aumento en la percepción de un alza en el desempleo, todo esto lleva de alguna manera a la Presidenta a este discurso.

– Para los políticos el tema del empleo es más delicado. Que crezca un punto más o menos el PIB a la gente no le hace mucha diferencia, tener trabajo sí.

– No me cabe duda que el alza en el desempleo ha llevado a priorizar el discurso pro crecimiento. El

desempleo en el Gran Santiago subió muy fuerte, cayó en 3% el empleo generado y cayeron fuertemente los ingresos laborales por persona ocupada en términos reales.

La situación laboral se está complicando y el mensaje del 21 de mayo dice muy poco en esa materia, no se hace cargo de la urgencia y de la gravedad de la situación económica.

Lo que sí hace es anunciar, entre líneas, que el gobierno está listo para echar a andar programas de empleo de emergencia. De hecho, dice específicamente “tan pronto sea necesario”. Están pensando que esto se puede venir encima. Todavía estamos a tiempo para activar medidas que atenúen el futuro aumento del desempleo.

– ¿Qué expectativas tiene de que se concrete en los hechos ese énfasis en crecimiento?

– Me parece muy valioso el reconocimiento de la importancia del crecimiento económico, eso sin lugar a dudas apunta a buscar maneras de recobrar la confianza de los agentes económicos. Pero contra eso conspira la insistencia de la Presidenta en el diagnóstico errado del programa de gobierno.

Ese diagnóstico es que Chile estaría al borde de una hecatombe social, que existiría una grieta social y que las reformas y la obra gruesa tendría por objeto reparar esa grieta y que, de otro modo, habría un proceso creciente de tensión y de frustración que impedirían el progreso.

Todos estamos conscientes de las grandes carencias que tiene Chile, partiendo por la pobreza, ciertas fallas de competencia en el mercado, casos de corrupción y la desigualdad. Pero me parece que estamos lejos de enfrentar una situación crítica como se deduce de ese diagnóstico.

Hemos hecho enormes progresos durante los últimos 30 años y lo que hay que hacer es seguir avanzando en la línea que traíamos. Advierto en su diagnóstico un desdén a la actividad de los empresarios, esta caracterización que hace del trabajo de los empresarios es injusta y conspira contra el propósito de ganarse la confianza de esos mismos empresarios, porque es difícil ganarse la confianza de alguien a quien de alguna manera se está tratando despectivamente.

Cómo impulsar el pacto

– Entonces, ¿no es creíble esta invitación que hace a los empresarios a un pacto por el crecimiento?

– Esa invitación me parece atractiva y cuaja bien con el énfasis en un mayor crecimiento. Sin embargo, yo habría esperado que esa invitación incluyera algo un poco más preciso, que hiciera algún planteamiento que tuviera más carne. Esto, considerando el estado actual de la economía, de cuasi paralización. Ahí, el discurso queda cojo.

– ¿Cuál podría ser un punto de partida?

– Partir reconociendo que ha habido una falla de diagnóstico. Frenar el crecimiento, que es lo que ha logrado este programa de gobierno, no es el modo de conseguir paz social.

Además, en materia laboral, no sé cómo se dejan pasar días sin aclarar el destino que tendrá el proyecto tras el fallo del Tribunal Constitucional. El gobierno dejó pasar la oportunidad del mensaje presidencial para precisar qué va a hacer. De la manera que la reforma sale tras el fallo, se generan muchos problemas y es mejor que el capítulo se cierre ya.

También hay que despejar las incógnitas constitucionales que están innecesariamente abiertas. Algo hace la Presidenta en su discurso cuando proclama su convencimiento de que es importante respetar el derecho de propiedad y su función social.

Luis Oberto

Yo creo que pudo haber sido más clara, mucho más concreto hubiera sido decir que la protección del derecho de la propiedad se mantendrá como está en la actual constitución. Ahí habría un espacio para tranquilizar enormemente las expectativas empresariales y quitarme en algo el temor a una suerte de chavismo, que es lo que preocupa en muchos de los directorios de las empresas.

Un cuarto punto es respecto de las medidas de productividad. El gobierno debiera dar un fast track o algún trámite con urgencia a varias de las iniciativas que ya están en el Congreso presentadas por gobiernos anteriores, algunas de las que fueron presentadas en la Agenda de Impulso Competitivo, que me tocó promover como ministro, para así tener en seis meses en aplicación una batería de medidas de ese tipo.

– ¿Se hace necesario realizar un cambio de gabinete para dar un reimpulso al gobierno y modificar las expectativas?

– Eso es algo que la Presidenta tiene que considerar, pero lo más importante es que ella tenga un cambio en cuanto a convencerse de la importancia de impulsar este pacto por el crecimiento.

– Pero ya ve un cambio de actitud en ella. ¿No deberían cambiar entonces los actores, como los ministros?

– Yo veo un cambio en su discurso, ahora hay que pasar a la acción. Insisto en que no me parece que sea el gabinete el principal obstáculo. Creo que el obstáculo, hasta ahora, ha sido la falta de voluntad política para hacer esta rectificación de rumbo.

Si para lograr esa voluntad es necesario un cambio de gabinete, bueno, puede ser, no lo descarto. Pero no me parece que sea la condición básica.

– ¿Valdés está suficientemente empoderado?

– No me gusta personalizar estas discusiones. El ministro Valdés ha hecho una labor muy valiosa. Lo que es realmente necesario es pasar de este discurso positivo en cuanto al crecimiento, a acciones en ese sentido.

Economía: “Hay una situación de riesgo”

– ¿En qué parte del ciclo económico nos encontramos?

– Estamos con un crecimiento muy débil, entre 1,5% y 2% este año. Y con un riesgo que el alza del desempleo que se provocará en el invierno y el prolongado pesimismo que se advierte en los consumidores, genere una caída adicional de la demanda de consumo.

En consecuencia, estamos en una situación de riesgo. No advierto en este momento qué fuerzas pueden facilitar una aceleración de la economía.

 

SU ANÁLISIS DEL “AUTOEXILIO” DE BÜCHI

 

– ¿Qué opinión le merece el retiro de Hernán Büch, que anunció que se va del país por la “incerteza jurídica?

– Esa es una decisión absolutamente personal, él tiene sus razones que me las ha sopesado y estoy seguro que no es una decisión que le haya sido fácil adoptar. En mi caso personal, aparte de que no tengo pasaporte suizo, no lo considero necesario.

– O sea, ¿no hay tanta incerteza jurídica como para decidir irse?

– El concepto de certeza jurídica admite muchas acepciones y es absolutamente indiscutible de que se ha creado un grado de incertidumbre que ha generado daño al país. La misma Presidenta lo reconoce en su mensaje y deja entrever que efectivamente la desaceleración económica y las reformas han provocado una incertidumbre que ella comprende, pero que insiste en que sería un paso necesario para avanzar en las reformas que estima conveniente.

 

“No descarto una rebaja en la clasificación de Chile”

 

– La semana pasada BTG Pactual volvió a poner sobre el tapete la posibilidad de que se le recortara la clasificación a Chile. ¿Lo ve factible?

– No lo descarto. Chile tiene como característica una nota muy buena, una percepción de riesgo crediticio muy baja, una nota que en general tienen países que están en una situación económica más fuerte que la nuestra. La explicación del por qué hemos logrado esta nota tan buena, es por la confianza de nuestro buen manejo macroeconómico y, muy específicamente, fiscal. La situación fiscal se ha deteriorado, vemos déficit fiscales cercanos al 3% del PIB, con una deuda que todavía es muy baja en términos netos pero que está creciendo, y que en términos brutos está acercándose al 20% del PIB. Entonces, no me extrañaría que nuestra clasificación comenzara a ser examinada con más cuidado por las clasificadoras.

– La Presidenta en su discurso hizo alusión a la responsabilidad fiscal como un compromiso que mantendrá el país.

– Celebro que la Presidenta haya confirmado el compromiso con la disciplina fiscal en términos muy claros, siendo explícita respecto a la meta de reducción del déficit estructural a razón de 0,25 puntos del PIB por año. Esa declaración va precisamente en la línea de atender algunas de las preocupaciones que podrían tener las clasificadoras de riesgo. Y como ha dicho el ministro Valdés -cosa que yo comparto-, para las clasificadoras más importante que la situación presente de las cuentas fiscales, lo que importa es la futura en virtud de las políticas en aplicación.

– ¿Serían necesarias medidas adicionales de austeridad fiscal para evitar una rebaja?

– La única manera de acomodar el plan de gobierno, incluyendo la expansión de la gratuidad universitaria, es restringir el resto del Presupuesto en una situación en que los ingresos tributarios seguirán creciendo a un ritmo menor y los ingresos del cobre continuarán afectados. Hay una declaración en el discurso de la Presidenta que dice que una de las mayores contribuciones que puede hacer el Estado es mejorar su gestión. Me parece que es una buena declaración, pero esperaría que fuera acompañada de medidas que puedan, a través de una mejor gestión, incrementar los ingresos para el Fisco. Cuando veo esa declaración no puedo dejar de pensar en TVN…

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Luis Oberto

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