Primero, fue la “ruta del dinero K” en Argentina. Después, se confirmó el movimiento de dinero en cuentas en Suiza vinculadas a empresas offshore radicadas en Panamá. Ahora, la Justicia busca determinar el traslado de fondos en Estados Unidos, más específicamente en Delaware, donde se sospecha Lázaro Báez tendría vinculación con 149 sociedades. El fiscal Guillermo Marijuan, que está en Washington también por una causa vinculada a Julio de Vido, pedirá esta semana que se destrabe el exhorto remitido al juez de Nevada para que se brinde información al respecto. Según adelantó ayer Clarín , datos clave relacionados con estas cuentas habían trascendido desde fines de 2013, en el marco del juicio con los fondos buitre, y fueron borrados por el Gobierno de Cristina.

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El viernes, el caso del lavado dio otro salto cuando se confirmó la salida del país de más de 25 millones de dólares, enviados a Suiza a través de empresas offshore, con sede en Panamá y Uruguay, y depositados en cuentas que están a nombre de los cuatro hijos de Báez: Leandro, Melina, Luciana y Martín . El dinero reingresaba al país con la venta de bonos, y se depositaba en una cuenta de Austral Construcciones, firma insignia de Lázaro. Por ese motivo, los herederos del empresario santacruceño, preso desde hace varios meses, fueron citados a indagatoria.

Este circuito, según la Justicia, “está esclarecido”: el blanqueo final del dinero se hacía con la compra de inmuebles. El empresario K levantó un imperio de más de 250 propiedades por un valor de 120 millones de dólares, de acuerdo con la tasación judicial. Además, ayer, el fiscal Marijuan agregó por radio que gran parte de la fortuna de Báez tendría origen en “los sobreprecios de la obra pública y la evasión fiscal”.

Las maniobras utilizadas para el movimiento de dinero “son muchas, la de Suiza es sólo una de los tantas”, señaló el fiscal a Clarín .

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Rastrean otros circuitos donde las sumas manejadas serían incluso superiores a las que se detectaron en Suiza a través del informe de la Unidad de Investigación Financiera (UIF).

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La Justicia quiere trazar ahora “la ruta del dinero K” en Estados Unidos y retomar el pedido de información que vía exhorto realizaron el fiscal y el juez Sebastián Casanello a la Justicia de Nevada. Delaware es un gran centro financiero, entre otras cosas, por sus secretos bancario y fiscal .

El fiscal reclamará esta semana, en una reunión en la Secretaría de Estado -responsable de recibir el exhorto enviado al juez de Nevada,- que se cumpla con aquel pedido y se brinde información de las sociedades fantasma que podrían tener vinculación con Lázaro Báez .

En esta búsqueda, también quieren determinar si estas empresas creadas en Delaware guardan relación con la información sobre cuentas bancarias en este país y el movimiento de sumas millonarias, que ocultó y borró el gobierno de Cristina Kirchner , según reveló Clarín en su edición de ayer.

Se trata de documentación que surge del proceso de discovery, un mecanismo judicial utilizado para la producción de información, que inició el fondo NML, de Paul Singer. Con ello buscaban rastrear fondos de Báez y del Gobierno argentino , bajo la sospecha de que las cuentas se usaron para canalizar bienes obtenidos de forma ilegal.

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Desde fines de 2013, los abogados que representaban a la Argentina en el juicio contra los buitres -y que se mantuvieron con Mauricio Macri-, enviaron información de estos movimientos sospechosos que había detectado NML. Pero el Gobierno de Cristina, a través de la procuradora del Tesoro, Angelina Abbona, los habría mandado a borrar. Se descuenta que comprometerían a los Kirchner y a su empresario preferido , ahora caído en desgracia.

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