Como se recuerda, en noviembre del año pasado, la ex primera dama había viajado a Roma (Italia) para posteriormente dirigirse a Ginebra (Suiza), donde asumiría el puesto de directora de la oficina de enlace de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Fue en ese momento cuando, para asombro de muchos, se conoció que, pese a los serios indicios que recaían sobre la dirigente nacionalista en el proceso que se le sigue por lavado de activos, ella no tenía impedimento de salida del país. Un par de semanas después, sin embargo, la señora Heredia tuvo que regresar al Perú puesto que el juez Concepción decidió variar las reglas de conducta aplicables.

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Así, ya no era suficiente que la esposa de Ollanta Humala simplemente comunicara sus intenciones de viajar, sino que para hacerlo requería la venia judicial.

Una vez conocida la resolución del tribunal que elimina la restricción de trasladarse fuera del territorio nacional, el ex mandatario Humala ha señalado que su cónyuge ” no tiene planeado por el momento salir del país “.

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Pero, a estas alturas, resulta un tanto ingenuo creer en la palabra de la ex pareja presidencial, sobre todo, en lo que concierne a la agenda (viajera) de Nadine .

También inverosímil ha sido el fallo de la Segunda Sala de Apelaciones.

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Sobre todo, si se tiene en cuenta que fue esta misma sala la que hace apenas unas semanas confirmó que Ollanta Humala no podía “ausentarse de su lugar de residencia, ni variar de domicilio, sin previa autorización de la autoridad jurisdiccional”, y que con fundamento, razonó que “la comunicación anterior para ausentarse del país establecida como regla inicial, será insuficiente para conocer de manera permanente la ubicación del investigado”.

Ese mismo tribunal, además, consideró en el caso de Ollanta Humala que el hecho de que él y su esposa hayan tramitado poderes (a favor del mismo Humala y de la prima de Nadine Heredia , Rosa Elena Heredia Mendoza) para que sus menores hijos puedan viajar libremente al exterior era evidencia del peligro procesal en ciernes.

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Un elemento que no se tomó en cuenta en el caso de Nadine Heredia .

La disparidad de criterios se hace más llamativa si se toma en cuenta que, de viajar a Ginebra para ocupar un cargo en la FAO, el arraigo de la señora Heredia no estaría más en el Perú y el peligro procesal de fuga se incrementaría.

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Algo que se ve corroborado con el hecho de que la defensa legal de la señora Heredia había pedido anteriormente que el registro biométrico de la ex primera dama se realice en Suiza y no en el Perú; es decir, que tendría intenciones de no retornar periódicamente al país.

Así las cosas, aun sin considerar otras circunstancias, como la divulgación de la declaración de Marcelo Odebrecht reafirmando que se destinaron US$3 millones a Ollanta Humala provenientes del departamento de operaciones estructuradas (la oficina de sobornos) de la constructora brasileña, y el comportamiento poco colaborativo de la ex primera dama con el esclarecimiento de los hechos, es comprensible la indignación de la opinión pública ante el desenlace judicial en el caso de la señora Heredia .

Como también es comprensible la suspicacia ciudadana respecto de los planes viajeros de la ex pareja presidencial ahora que tiene mayor libertad en su agenda. 

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