En lo que parece ser un importante cambio en relación con su defensa previa sobre sus prácticas de correo electrónico durante su periodo como secretaria de Estado, Hillary Clinton dijo al FBI en julio que no solicitó permiso para su servidor privado de correo electrónico, se indicó en un expediente del FBI dado a conocer hoy.

En una acción poco común, el FBI dio a conocer un documento de 58 páginas que incluye un resumen de la entrevista del 2 de julio con Clinton sobre la investigación de los correos electrónicos y otros detalles de su investigación sobre el uso por parte de la candidata presidencial demócrata de un servidor de correo electrónico privado cuando era secretaria de Estado.

De acuerdo con el resumen de la entrevista, Clinton dijo a los investigadores federales que “no solicitó explícitamente permiso para usar un servidor o una dirección de correo electrónico privados”, con lo que contradijo su anterior defensa pública en el sentido de que tales acciones fueron permitida por el Departamento de Estado.

En la entrevista con el FBI, Clinton dijo que creía que “todos en el Departamento de Estado” sabían que tenía una dirección de correo electrónico personal y que no recuerda haber recibido ningún mensaje electrónico que en su opinión debiera estar en un sistema clasificado.

Clinton “confió en que los funcionarios del Departamento de Estado tendrían buen juicio al enviarle mensajes electrónicos y no recuerda que nadie le haya planteado alguna inquietud con respecto a la naturaleza delicada de la información que recibía en su dirección de correo electrónico”, señala el resumen.

Por otra parte, el expediente del FBI cita un aviso de 2011 a todos los empleados del Departamento de Estado “enviado en nombre de Clinton” que recomienda a los empleados no tratar asuntos del Departamento de Estado en sus cuentas personales de correo electrónico “por motivos de seguridad en la información”.

“Clinton señaló que no recordaba este aviso específico y que no recuerda haber recibido ninguna pauta del Departamento de Estado sobre las políticas de los correos electrónicos”, señala el expediente.

Luego de una investigación de un año, el FBI recomendó en julio no presentar cargos penales contra Clinton por la investigación y el Departamento de Justicia cerró entonces la investigación.

Aunque este hecho disipó una enorme nube legal sobre la campaña presidencial de Clinton, la confianza de los votantes en ella se deterioró.

En la audiencia de julio en el Congreso, el director del FBI, James Comey, dijo a los legisladores que el FBI no encontró ninguna base para concluir que Clinton les mintió, pero se negó a comentar si Clinton mintió al público.

“Esa es una pregunta que no estoy calificado para responder. Yo puedo hablar de lo que ella dijo al FBI”, dijo Comey en ese entonces.

A pesar de su renuencia a comentar si Clinton mintió al público, Comey reveló durante esa audiencia que algunas de las defensas de Clinton sobre los correos electrónicos fueron falsas.

En la audiencia de octubre pasado ante el Comité Selecto de la Cámara sobre Bengasi, Clinton dijo que no hubo nada “marcado como clasificado en mis mensajes electrónicos, ya sea enviados o recibidos”.

“Eso no es cierto”, dijo Comey durante una audiencia ante el Comité de Reforma Gubernamental y Supervisión de la Cámara, dos días después de la recomendación del FBI de no presentar cargos contra Clinton.

“Hubo un número pequeño de marcas, creo que en tres de los documentos”, dijo.

Pero Comey reconoció más tarde que los tres mensajes electrónicos no tenían las marcas apropiadas, lo que podría conducir a la impresión de que no eran clasificados.

En marzo de 2015, Clinton reconoció que intercambió cerca de 60.000 mensajes electrónicos desde su cuenta privada durante su periodo en la administración Obama, de los cuales cerca de la mitad eran personales por lo que fueron eliminados.

Todos los mensajes fueron enviados y recibidos por medio del servidor privado de correo de la casa de Clinton.

En respuesta a una petición del Departamento de Estado, el grupo de Clinton entregó la otra mitad de los mensajes, cerca de 30.000 en total, al Departamento de Estado en diciembre de 2014.

La controversia por el tema salió de nuevo a la luz en agosto de 2015 cuando el inspector general de la comunidad de inteligencia reveló que dos de los miles de mensajes que Clinton retuvo contenían información secreta.

La revelación desencadenó entonces una investigación federal para determinar si Clinton había manejado mal información delicada.

.

© Luis Alfonso Oberto Anselmi

Tags: Isla