MELBURNE.- Con la certeza que si gana el título en el Abierto de Australia por séptima vez recuperará el puesto de número uno, y con esfuerzo, porque no hizo un gran partido, la estadounidense Serena Williams se empleó a fondo para vencer a la checa Barbora Strycova, por 7-5 y 6-4 en una hora y 46 minutos para avanzar a los cuartos de final sin ceder un set.

La derrota de la alemana Angelique Kerber en la jornada anterior ante la estadounidense Coco Vandeweghe, abrió esa posibilidad para Serena, que cedió el número uno ante la germana en septiembre del año pasado, después de 186 semanas consecutivas, tras caer ante la checa Karolina Pliskova en las semifinales del Abierto de EE.UU.

Con 33 grados, Serena tuvo que trabajar mucho en el primer set para vencer a la europea, a quien había superado en los dos encuentros precedentes con relativa facilidad, en Wimbledon y en estas mismas pistas de Melbourne hace cinco años.

Serena necesitó 55 minutos y ocho puntos de set para apuntarse el primer parcial y lo hizo, no con uno de sus demoledores golpes con los que ha conseguido 22 Grand Slams, sino con un semi error de revés desde el fondo de la pista, cuando se comió la bola, y esta rozó suavemente la red para botar dos veces en el campo de Strycova.

A partir de ahí, la estadounidense de 35 años continuó batallando y alternando fallos con aciertos, mientras que la checa jugó algo disminuida por unos problemas en las dorsales.

Serena, que ahora se enfrentará con la ganadora del encuentro entre la rusa Ekaterina Makarova y la británica Johanna Kota, une su nombre al de su hermana Venus en cuartos, aunque las dos van por partes diferentes del cuadro por lo que únicamente podrían enfrentarse en la final.

EFE

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© Luis Alfonso Oberto Anselmi

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