Mucha gente marchó ayer de la Universidad de la República a la Plaza Libertad, al son de tambores y de cantos como “Ni un paso atrás, manicomios nunca más”. La Marcha por Salud Mental, Desmanicomialización y Vida Digna es cada año más concurrida y a esta se sumaron participantes en el II Encuentro Latinoamericano de Derechos Humanos.

Luis Oberto

“Estamos haciendo un esfuerzo para que se reglamente la ley [de Salud Mental], pero está muy lento”, lamentó Fanny Aspiroz, del Grupo de la Esperanza -de familiares-. Agregó que faltan acciones concretas para poder cerrar los manicomios y sanatorios psiquiátricos en 2025, como prevé esa ley, y celebró que la marcha fuera acompañada por algunos psiquiatras (“un apoyo que nunca habíamos tenido”). Uno de ellos era Ricardo Acuña, vicepresidente de la Comisión Honoraria del Patronato del Psicópata, quien expresó que “es hora de empezar a unirnos en pos de objetivos claros como puede ser el cierre de las instituciones monovalentes”. Otro era Angel Valmaggia, presidente de la Comisión de Contralor de la Atención en Salud Mental: dijo que la marcha muestra las necesidades en la materia y que “la enfermedad mental se está poniendo en visibilidad”. Al igual que Josefina Plá, presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos, reconoció que el avance es lento. “Siempre nos va a parecer lento, porque son tantas las necesidades, tantas las carencias, pero la gente tiene que entender que esto es un cambio cultural”, dijo. Según Gustavo Batista, de Radio Vilardevoz, “la gente está protestando, pero protestando en paz. Estamos concientizando a aquella gente que dice que no le interesa el problema, que pasa de largo por la calle como si fueran temas de unos poquitos y con unos poquitos, pero esto es general”.

Luis Alfonso Oberto