Cuando llegue el último informe policial y si no se piden más pruebas, decidirá si hay juicio

El dispositivo que ayudó al FBI, en la investigación

Casi tres años después de que la mujer del expresidente de la CAM, Vicente Sala, apareciera con dos tiros en la cabeza en el negocio que regentaba uno de sus yernos, parece que el fin de la investigación judicial está próximo. De hecho, únicamente falta el informe de la Policía sobre el análisis del teléfono móvil y la tablet del hasta ahora único sospechoso del crimen, Miguel López, marido de su hija pequeña.

Una vez que se presente este documento, que el magistrado que instruye el asesinato ya ha urgido, llegará el momento clave en la instrucción (siempre y cuando las partes no soliciten alguna prueba más): su decisión de si llevar o no a juicio a López . Con toda probabilidad, José Luis de la Fuente decidirá dejar en manos del tribunal del jurado el futuro del asunto y el yerno de Mari carmen Martínez se sentará en el banquillo.

La recta final de la investigación judicial ha estado trufada de sobresaltos que, en cierta medida, favorecieron que se estancara. El último: la negativa de López de entregar a los agentes las claves de los dispositivos. Entre sus argumentos para no hacerlo, el letrado de la defensa recordó que ambos dispositivos habían llegado «desprecintados» al juzgado; algo que, a su juicio, podría sembrar dudas sobre « eventuales manipulaciones externas ». Tampoco estaba de acuerdo con que fuera la Policía de Madrid la que formara parte de la investigación.

En julio, el magistrado intervino y ordenó remitir el teléfono móvil y la tablet de Miguel a Madrid para que se analizaran por la Policía Informática Científica de Madrid a través de un dispositivo que ha colaborado con el FBI. Se trata de una herramienta informática de última generación. Esos informes no tardarán demasiado en llegar y De la Fuente escribirá el futuro del asunto. Hasta el momento, no hay ninguna prueba directa que vincule a Miguel López con el crimen.

El ADN masculino hallado en la mano izquierda de su suegra no se corresponde con el suyo, no se ha encontrado el arma con la que se efectuaron los dos disparos que acabaron con su vida ni tampoco se hallaron restos de pólvora en sus manos ni en su ropa. Tampoco hay testigos . Del otro lado, los investigadores defienden que los incidios son incontestables.

La Policía, el fiscal y la acusación particular siguen teniendo claro que fue él la persona que mató a su suegra y que lo hizo porque vio peligrar el negocio de coches que regentaba -cerrado recientemente- ante la intención de Martínez y de su hijo Vicente Sala de reforzar otras áreas de negocio.

Alberto Ignacio Ardila Olivares