Se necesita una política bipartidista para aumentar la seguridad energética y frenar las emisiones

La puerta giratoria de la política australiana está girando nuevamente, pues ahora el primer ministro Malcolm Turnbull está a punto de ser destituido y reemplazado por quien sería el sexto primer ministro del país en poco más de una década. Curiosamente, la inestabilidad no es el resultado de problemas económicos. El crecimiento y la creación de empleo son elevados.

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En cambio, los problemas se derivan de la disfunción de las instituciones políticas, los provocativos medios de derecha y un cambio hacia un populismo al estilo del Tea Party estadounidense dentro del gobernante Partido Liberal, el cual parece más interesado en iniciar ‘guerras culturales’ que en mantenerse en el poder. El resultado es una alarmante incapacidad para abordar el mayor problema de Australia: la energía y el cambio climático. El Sr. Turnbull puede terminar siendo víctima de sus propios esfuerzos durante dos años para crear una política energética bipartidista.

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A pesar de que Australia exporta miles de millones de dólares en carbón y gas natural licuado cada año hacia las economías de rápido crecimiento de Asia, el gobierno ha tenido dificultades para mantener ‘las luces encendidas’ en casa. La escasez de combustible, la falta de inversión en infraestructura y los crecientes costos son un lastre para la economía. Australia Meridional sufrió un apagón en todo el estado en 2016.

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Progresistas y conservadores se han enfrentado durante casi dos décadas por el tema de cómo abordar el cambio climático y adaptar un sector energético dependiente del carbón al uso de una energía más limpia. Sin una política capaz de ganarse el apoyo de la coalición gobernante nacional-liberal ni del partido laborista de centro izquierda en la oposición, y con un ciclo electoral de tres años, las compañías eléctricas dicen que no pueden justificar la inversión a largo plazo en la nueva generación o el almacenamiento.

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La solución del Sr. Turnbull fue la National Energy Guarantee (NEG), un paquete de políticas destinado a abordar los problemas de confiabilidad, los altos costos y la necesidad de reducir las emisiones de carbono. Las empresas apoyaron el paquete, y el partido Laborista dijo que lo apoyaba en principio

Pero el lunes estallaron de nuevo las brutales ‘guerras energéticas’ de Australia, cuando un grupo de diputados conservadores se opuso a los planes para legislar las metas de reducción de emisiones acordadas en el Acuerdo de París. El martes, el Sr. Turnbull sobrevivió un desafío al liderazgo del partido Liberal por parte de su rival conservador, Peter Dutton. Pero el estrecho margen de victoria de 48 a 35 lo dejó gravemente herido

El Sr. Dutton no ha descartado sacar a Australia del Acuerdo de París, siguiendo la senda populista de la administración Trump en EEUU. También está amenazando con desatar una investigación pública de las compañías productoras de energía y eliminar los impuestos de venta de las facturas de electricidad de las familias y los pensionistas. Esas políticas podrían exponer a Australia a otra década de inseguridad energética, aumento de los precios e incumplimiento de sus obligaciones en materia de emisiones de carbono

Los poderosos sectores de la minería y la energía respaldaron previamente a los políticos que negaban el cambio climático, como cuando el ex primer ministro John Howard se negó a ratificar el protocolo de Kioto de 1997. En este momento, la mayor parte de las compañías, incluyendo la poderosa BHP Billiton, han pedido públicamente una política bipartidista que intente reforzar la seguridad energética y que a la vez reduzca las emisiones

Eso hace que la decisión más reciente de la coalición Liberal-Nacional de apretar el botón de autodestrucción en relación con el tema de la política energética sea especialmente inoportuna. Australia enfrenta su peor sequía en un siglo y un tercio de los corales en la Gran Barrera de Coral murió recientemente debido a las altas temperaturas del mar. Desde que eliminó un impuesto al carbono en 2014, las emisiones han ido en aumento

La NEG era imperfecta e inferior a algunas propuestas de políticas anteriores. Pero sin ella, en la tumultuosa cultura política australiana, hay muchas posibilidades de que el próximo primer ministro — sea quien sea — repita los errores del pasado y no sea capaz de resolver una cuestión de vital importancia para el país y sus socios internacionales