Siempre nos preguntamos qué hacen los directivos de la MUD y sus activistas a favor del desarrollo de Venezuela.

Los Directivos, como vemos y sabemos, ¡nada por Venezuela! Viven de los “dóllares” que reciben de USA con los que andan viajando por todas partes y a cada rato. Disfrutando de tremendos hoteles y con buenas pintas. Y, para justificarse y ganar adeptos imperialistas y burgueses, tristemente se dedican a hablar mal del país. A ponernos por el suelo.

No se les ve aportando nada en ninguna de las misiones. Pero si se sabe que, a niveles medios y populares, se aprovechan de todas y cada una. Se infiltran en las solicitudes de vivienda y las obtienen. Luego las alquilan. Van a todos los CDI, exámenes, placas radiológicas, y a los Centros de Rehabilitación, y todo gratis.

No aparecen en ningún hospital aportando insumos y apoyos varios para paliar la crisis que ellos mismos han creado e impulsado. Por el contrario van solo a dar declaraciones de fallas achacándolas exclusivamente al gobierno. Y tienen sus galenos que, según voces en los hospitales, se llevan los insumos a casita o los equipos a sus consultorios privados.

No cultivan nada en los terrenos de sus grandes mansiones, de quintas. Ni en los apartamentos o casas, ni siquiera una matica de ají dulce en un matero.

Sus empresarios trabajan bajo la sombra (incluso negociando con el gobierno) y se meten un billete. Se han agarrado los dólares que jode. No producen un carajo. Pura economía de puertos. Los “consecomerciantes” lo único que hacen es, comprar mercancías a un precio, elevarlos a conveniencia (a veces venden sin entregar facturas evadiendo al SENIAT). Y, al llegar a sus locales solo a subir las santamarías, dan rienda suelta a su especulación. Ah y a la explotación de sus trabajadores.

El resto del tiempo, se dedican a hablar pendejadas del gobierno. Y los más encopetados van a las entrevistas de radio y televisión, con sus amigotes locutores, todos perversos.

Los “economistas” se presentan en las televisoras a lanzar pronósticos y cifras negativas. Y a dar soluciones a “todos los problemas” tan igual como lo han hecho desde hace 50 años sin pegar una.

Los politiqueros, que no hacen un sebo, pendientes de las entrevistas permanentes para responder las mismas preguntas que, día tras días, les hacen las anclas o anclitas a sabiendas de que son unas cagadas de preguntas y por ende de respuestas.

Un detalle interesante a destacar. Todos decimos que no tienen un plan de gobierno, ni un plan de nada. Es cierto. Pero acabaron con el problema de la delincuencia. Bajaron los índices de criminalidad en los barrios. Las luchas entre bandas por territorialidad en especial para el tráfico y consumo de drogas. El accionar de los paramilitares colombianos y criollos. También disminuyeron los robos en las casas. Bajaron los secuestros. Sin dudas.

Se preguntarán cómo lo hicieron. Cuál ha sido su Plan. El Plan, por cierto, de origen gringo y no precisamente como el que recibió Alfredo Peña, cuando gastó un viaje de dólares al traerse a un brillante jefe de policía de una ciudad de USA. No este está vinculado a Gene Sharp pero tropicalizado.

Acabaron con la delincuencia, y sin saberlo, como es de suponer, contratando a todos los malandros en los barrios. A los más consumidores y traficantes menores de drogas (los capos haciendo grandes negocios, incluso por traer las más recientemente usadas).

A los paramilitares urbanos. A los que les entregan buenas sumas de dinero, lo que les da estabilidad económica, para que, encapuchados, quemen y destruyan bienes públicos y privados de todo tipo: locales, comercios, centros de atención médica, escuelas, Instituciones, autobuses, tanquetas, motos, camiones con insumos, etc.

Y, lo más delicado, que asesinen a personas. Por cierto, muy claro de quienes asesinan es que no ha habido un encapuchado asesinado. Preferiblemente asesina a los seleccionados por los asesinos intelectuales capos de la MUD, y que sean más representativos en la sociedad para que transmitan más dolor y arrecheras. Y por zonas del territorio venezolano.

No importa que sean afectos a la oposición o a la revolución, o ninguno de los dos, preferentemente jóvenes: en Las Mercedes, Cañizales un violinista de 18 años, del Sistema de Orquestas; Lugo, 20 años, en San Diego, Carabobo, preuniversitario y nadador.

Castillo, comunicador social y, además, hijo de la directora de los DDHH de PoliBaruta.

Arellano, recién egresado de la UCV, en San Antonio de los Altos.

Rodríguez, 18 años, estudiante de la U, católica del Táchira.

Terán, estudiante de la U. Exp. Simón Rodríguez del Táchira.

Montilla, 20 años, U. Fco. De Miranda de Coro.

Sánchez, trabajador de una panadería y jugador de volibol, en Barinas.

Puga, de la UDO de Bolívar. Peña, 18 años, sordomudo. Infante, de la ULA. Brayian, 14 años. Lara.

Y los otros que han causado más impacto mediático. Neomar, Pernalete.

Varios guardias nacionales bolivarianos para amedrentar a sus compañeros. A algunos, porque a otros lo que les da es una rabia profunda y, en vez de miedo, lo que les viene, aunque sea contrario a las instrucciones militares, son deseos de venganza.

Que, sumado a la retahíla de insultos en sus caras, lanzarles escupitajos y puputov, y quemarlos con bombas y cohetes incendiarios, lograron establecer la normalizada tradición de enemistad como la que en los barrios tienen los ladrones con los policías y viceversa.

Las guerras en los barrios. Es como cuando un malandro o una banda, asesina un policía, se llena el barrio de patrullas y motos hasta que “localizan” al asesino que, muchas veces muere al oponerse al arresto.

De ahí, las respuestas, que aunque son condenables per se, son justificables per humanité (no sé cómo se escribe, pero me entienden)

 

 

Sarkis Mohsen

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