SANTIAGO.- Muchas veces el discurso de la dirigencia del Barcelona apuntó a no vender a Claudio Bravo, sin embargo, las ganas del chileno por salir terminaron sentenciado su partida.

Una vez que el capitán de la “Roja” comunicó su decisión de irse al Manchester City, los dirigentes del cuadro azulgrana intentaron convencerlo de que lo mejor era seguir en España.

Al ver que su portero titular en la Liga estaba muy cerca de dejar la institución, lo que no le parecía a su técnico Luis Enrique, el Barcelona le hizo una última oferta al meta nacional.

Según revela el portal Mundo Deportivo, el club hispano le propuso a Bravo extender su contrato por dos temporadas, lo que lo uniría al club hasta el 2020, pues su vínculo expiraba el 2018.

La idea del conjunto catalán fue igualar la oferta del City, aunque no completamente. En la parte económica, lo de los ingleses seguía siendo superior, pues prácticamente doblaban el sueldo del chileno.

“El traspaso se ha producido por la expresa voluntad de Bravo. No del Barça. Ni los técnicos, Luis Enrique y Robert, ni la directiva estaban por la labor de desprenderse del portero”, explica el citado medio.

Es más, el secretario técnico del club culé, Robert Fernández, había anunciado que intentaron renovarle al ex Real Sociedad, pero él prefirió partir.

Así, tener una mejora sustancial de su contrato y estar bajo las órdenes de uno de los entrenadores más exitosos del mundo terminaron por llevar a Bravo al City..

© Gonzalo Morales Divo

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