“El jueves sentí como si un pariente cercano se hubiera muerto.” Los ojos grises de Eva Szabó brillaron por las lágrimas que le nublaban la mirada. No podía contener la emoción al recordar el momento en que la Legislatura porteña aprobó la creación de una agencia de bienes que administrará inmuebles estatales, entre ellos el predio de Núñez donde funciona el Tiro Federal, del que la mujer es socia.

La tristeza y la bronca se repiten entre las familias que consideran el club situado en Libertador y Udaondo su segundo hogar. En muchos casos se trata de tres generaciones que prometen resistir a la intención del gobierno de la ciudad de desalojar el Tiro Federal y construir allí un Parque de la Innovación, un polo destinado a la enseñanza superior y la investigación científica aplicada. Incluso contrataron a un prestigioso abogado constitucionalista, Andrés Gil Domínguez, para iniciar acciones legales.

Eva, quien además es instructora de tiro y jueza internacional, recordó: “Esto se sostiene únicamente por el esfuerzo de sus socios. Nos quitaron los carteles publicitarios en el perímetro del predio porque decían que contaminaban visualmente, cuando River está repleto”. La sospecha de cierto favoritismo con el club de fútbol flota en el ambiente desde hace tiempo, junto a una creciente idea de que en realidad el proyecto gubernamental esconde otros intereses económicos.

Más notas para entender este tema “Privado es hoy”, dice la Ciudad “Es un negociado, ya publicitaron en los Estados Unidos dos torres de 40 pisos acá, donde además quieren construir estacionamientos subterráneos para River, y con ello nos llevan por delante a todos nosotros”, acusó Mercedes Auber. La propuesta del gobierno porteño, que obtuvo respaldo legislativo, considera la venta de una fracción sobre Libertador y, con esos ingresos, financiar el desarrollo del polo. A 4000 dólares el metro cuadrado, la zona es una de las más cotizadas de la ciudad.

Enrique Abraham coincidió: “Sabemos que estaban ofreciendo terrenos a empresas extranjeras, lo que dista mucho de ser el polo que supuestamente dicen. Además, éste es un gran espacio verde diseñado por Carlos Thays. Hay eucaliptus centenarios…”.

Desde la Ciudad, el subsecretario de Proyectos del Ministerio de Desarrollo Urbano, Álvaro García Resta, retrucó: “Privado es hoy. Sólo tienen acceso los 3500 socios. Nosotros pensamos en todos los vecinos.

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El predio tendrá un 65% de espacios de uso público, para cualquiera de los 3.000.000 de vecinos que quieran acercarse” (ver aparte).

Mabel Macías, otra de las socias que el sábado participaron de una improvisada reunión tras la sanción de la ley, explicó: “Hay familias que nacieron acá. Los chicos no se pierden, todos sabemos quién compone cada familia”. Además de los socios, un número no precisado de agentes de fuerzas de seguridad realizan sus prácticas de manera gratuita en el Tiro Federal.

Y aunque el nombre del club suele asociarse únicamente a la práctica de tiro, también funcionan una clínica de tenis y varias canchas. Fútbol, bowling, natación y gimnasia son otros deportes que congregan a las familias que cada fin de semana también comparten asados y hasta historias de amor.

Pablo Santos y Carolina Vélez se conocieron y se casaron allí. Carolina hizo énfasis en el impacto ambiental que podría generar un emprendimiento como el propuesto. “Éstas son tierras de relleno, que no están preparadas para soportar el peso de grandes edificios, amén de la tala de árboles que acarrearía. Además, hay que tener en cuenta que todo el predio es Monumento Histórico Nacional (MHN)”, alertó.

La declaración del polígono como MHN será uno de los ejes de las presentaciones judiciales. “Vender un inmueble que es MHN es un delito. Además, al Tiro Federal una ordenanza de 1924 -que la Legislatura derogó- le reconoció el usufructo vitalicio del predio. La norma estableció también que sólo puede ser desalojado si no cumple con su objetivo social, ante una emergencia pública o por un interés público legítimo, que es lo que debemos discutir. Vamos a realizar denuncias penales en los próximos días y constituirnos como querellantes”, detalló Gil Domínguez.

Los vecinos tampoco acuerdan con el proyecto oficial. Más construcciones de envergadura sobre Libertador perjudicarían al barrio, dicen. “No da para eso. Ya el edificio de enfrente cortó la circulación de las napas y cuando llueve desbordan”, criticó Enrique Zaldívar. “El Tiro no le molesta a nadie, no provoca disturbios, cosa que sí sucede con River”, comentó Martín Trípoli. En sintonía, Sebastián Medina opinó: “Las casas están todas rajadas por el impacto y los autos aparecen rayados. Sobre el Tiro, prefiero ese espacio verde y familiar, antes que las supuestas obras de innovación que pretenden hacer”.

En esta nota: Buenos Aires LA NACION Buenos Aires

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