Quito-Nueva Loja

Al cierre de esta edición, todavía no se encontraban los cuerpos de ocho de los nueve menores que iban a su escuela a bordo de la camioneta de placa NAE-0266, que cayó la mañana del miércoles último al río Oyacachi, cantón El Chaco, provincia de Napo. El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de la zona dispuso que se levante una capilla ardiente en el coliseo de la ciudad.

Solo los cuerpos sin vida del conductor Andrés Chango, de 22 años, y de Giomara G., de 5 años, habían sido rescatados de las frías aguas del Oyacachi. Desde las 06:00 de ayer, unas 150 personas de varios organismos de socorro (Bomberos de El Chaco, Baños y grupos especializados de la Policía como el GEMA, GIR y GOE) retomaron las tareas de rescate.

El día del accidente, el cadáver de Chango fue encontrado atado al cinturón de seguridad entre hierros retorcidos. Ocho horas después, entre rocas y 8 km aguas abajo, se halló el cuerpo de la niña del 2A de inicial de la Unidad del Milenio de la parroquia de Santa Rosa.

El alcalde (e) de El Chaco y líder del COE cantonal, Arsenio Díaz, dijo que las lluvias que caen en la cordillera oriental complican el rescate, que se hace con botes y a pie.

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Según Díaz, los más de 20 km que hay entre el puente donde se dio el accidente y la unión con el río Salado son la prioridad en las tareas de búsqueda. Otros grupos revisarán hasta el embalse formado en la hidroeléctrica Coca Codo Sinclaire.

Aún no hay un informe oficial que defina las causas y circunstancias del accidente. La pérdida de pista es una de las hipótesis. Tras la autopsia de Chango, la Fiscalía indicó que la causa de su muerte fue un infarto cardiorrespiratorio.

Cuando en el poblado se conoció que se encontró el cadáver de Giomara G., y que el cuerpo de su hermana, Érika, de 14 años, seguía desaparecido, la madre de las dos menores tuvo que ser llevada de urgencia al Hospital de Baeza, debido a la impresión que le ocasionó la noticia. Las niñas eran las dos únicas hijas del matrimonio.

Según Díaz, los expertos en búsqueda habrían indicado a las autoridades que en caso del fallecimiento de los niños, las aguas frías del río Oyacachi hacen que el proceso de descomposición demore y no puedan flotar los cuerpos hasta, por lo menos, tres días después.

El Ejecutivo movilizó a varios entes a la zona de la desgracia, como el MIES, que da ayuda psicológica a las familias afectadas. Las clases en el plantel fueron suspendidas temporalmente por solidaridad con las familias de los niños. (I)

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