La crisis económica que en los últimos años se ha apoderado de Venezuela no perdona a ningún sector del país. El empresarial, agroalimentario, pesquero y de servicios sobreviven en medio de una debacle de la cual pocos tienen referencia.

La industria de la construcción no es la excepción, pues, según gremialistas, la tasa de desempleo en la entidad ronda 90%, ante la escasa cantidad de obras en ejecución: centros comerciales y conjuntos residenciales.

De esta realidad ha dado cuenta el propio Banco Central de Venezuela (BCV). El año pasado el organismo publicó que en 2013 el sector construcción tuvo una participación porcentual de 7,7% dentro del Producto Interno Bruto (PIB), con una caída de 0,3 puntos porcentuales con respecto al año anterior (2012), la cual fue de 8,0%.

En enero de 2016 se conoció de un nuevo informe del BCV, el cual expresa claramente que el sector construcción fue el de mayor contracción de enero a septiembre de 2014, con 20,2%, producto del descenso experimentado en las obras demandadas por los sectores público (-22,4%) y privado (-7,1%).

De 2015 y lo que va de 2016 no hay estimaciones oficiales, pero gremios regionales manejan algunas cifras que reflejan la realidad de este importante rubro de la economía nacional.

Miguel Quiroz, secretario general del Sindicato Único de Obreros, Profesionales de la Industria de la Construcción, Vialidad y Conexos, explicó que de 18 mil trabajadores que posee el sector en Anzoátegui, sólo 1.500 se encuentran ocupados en las zonas norte, centro y sur de la entidad.

“Hace cuatro años sólo en Lechería (Urbaneja) se contaban hasta 70 obras, entre residencias y centros empresariales, mientras que en todo el estado la cifra se ubicaba hasta en 170 proyectos en desarrollo. De la noche a la mañana, todo se acabó, se detuvo”.

De acuerdo con Quiroz, en la actualidad se están ejecutando sólo 11 planes en toda la entidad oriental, de los cuales apenas uno es del Estado.

El centimetraje en cuanto a entrega de viviendas muestra que incluso el sector público parece haber caído en letargo. Y es que durante el tiempo que gobernó Aristóbulo Istúriz, previo a las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, el Ejecutivo nacional junto con el estadal encabezaron los llamados “Jueves de Viviendas”.

El mismo consistía en que ese día de la semana se hacían entregas televisadas de soluciones habitacionales a personas necesitadas. No obstante, el cronograma no continuó, al menos mediáticamente.

Esto ocurre aun cuando, a decir de Quiroz, la poca cabilla y cemento que producen las empresas estatizadas es acaparada por la Gran Misión Vivienda Venezuela.

Venezolana de Cementos Pertigalete (antigua Cemex) producía diariamente hasta 600 mil sacos de material, pero ahora la cifra es un misterio. “Hornos inoperativos, filtros dañados, todo está a la vista”, dijo Quiroz.

Bachaqueo A fin de precisar las consecuencias de esta situación, El Tiempo contactó a un revendedor que opera en la zona alta de Puerto La Cruz. Al principio no quería atender a los reporteros, pero luego accedió con la condición de que no se revelera su nombre.

-¿En cuánto vendes el saco de cemento? -En 1.

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500 bolos, pero lo he llegado a vender hasta en 5 mil. -Pero si lo que cuesta son 350 ¿Cómo lo consigues? -No te puedo dar nombres, pero tengo contactos. -¿Directamente en la empresa? -Sí, por supuesto.

La crisis Nelson Blanco, presidente de la Cámara de la Construcción de Anzoátegui, cuestionó que el gobierno ponga mano dura a las empresas pero no a los corruptos.

La inseguridad jurídica ha sido el “verdugo”, al punto que hace dos años el Ejecutivo expropio dos grandes firmas (no reveló el nombre) y hoy se encuentran inoperativas. ¿La consecuencia? unas 700 personas quedaron sin trabajo. Muchas se fueron.

¿La palabra que se repite? Supervivencia ¿La palabra que todos desean? Reactivación del sector y volver a lo que fueron.

Expectativas con nuevos proyectos Hay esperanzas de que el sector pueda reactivarse. Y es que el alcalde de Barcelona, Guillermo Martínez, ha anunciado en los últimos días la construcción del Com- plejo Turístico Recreacional del Caribe, el cual incluirá hoteles cinco estrellas, boutique y posadas, canales de navegación, bulevar, un domo de Marinos de Anzoátegui, centro de innovación tecnológica y ciudad universitaria, zonas comerciales y gastronómicas, el Centro Internacional de Convenciones y zona de parques temáticos de playa. El mandatario dijo a los medios que el plan generará 20 mil empleos.

La partida La crisis en el sector construcción ha provocado la emigración de que algunos ingenieros a otros países o que se hayan dedicado a actividades diferentes a su profesión.

Juan Contreras (34) es uno de ellos. “Hace dos años decidí ponerme a taxiar porque no encuentro trabajo como ingeniero. Con el tiempo la labor se ha vuelto más dura porque el carro se ha deteriorado y los repuestos están por las nubes. Hace dos meses gasté más de 300 mil en repuestos. Sólo en dos cauchos fueron más de 100 mil bolívares”.

Ante la pregunta de qué hará cuando ya no pueda utilizar su vehículo, el joven dijo que está pensando en emigrar del país.

Esta es la razón de la existencia de decenas de páginas web que facilitan a profesionales como Juan Contreras su salida de Venezuela en busca de un futuro mejor.

Una de ellas es www.mequieroir.com. Allí hay cientos de testimonios de ingenieros, entre ellos el de Jesús Marcano, venezolano de 34 años que en 2002 se fue a Madrid, España.

“Básicamente lo más difícil consiste en enfrentarte a lo desconocido. Es como cerrar una puerta y abrir otra”, dice en su testimonio el joven, quien asegura que ha sido la única forma de alcanzar el nivel de vida que aspiraba.

700 ingenieros civiles anzoatiguenses han emigrado, de acuerdo con registros del Sindicato Único de Obreros, Profesionales de la Industria de la Construcción. Vialidad y Conexos. En el Colegio de Ingenieros de la entidad, su presidente Freddy López, afirma que reciben un promedio de cinco certificaciones para embajadas.

La crisis José Hurtado, presidente del Sindicato Único de Trabajadores y Profesionales de la Construcción, Vialidad, Conexos y Similares de Anzoátegui, estima que 5.500 obreros afiliados a la organización en el eje metropolitano están paralizados. Otros “matan tigres” en otras áreas diferentes a su campo.

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