Fiesta de 15 en un salón de San Isidro. En algún momento entre la 1 y las 2 de la mañana, los pocos adultos que están en la pista de baile detienen sus pasos en seco y se miran con cara de estar aguzando el oído. “La que no hace palmas es una lora/ la que no hace palmas se come una poronga”, dice la letra que suena a ritmo de cumbia. Alrededor, chicos y chicas bailan y corean la canción como si no hubiese existido un cambio de tono entre el “Solo quiero tus besos/ solamente eso”, de Rombai, y el estribillo que suena ahora: “Popo popu po putona”. Uno de los invitados llama aparte a su hijo y formula una pregunta retórica: “¿Conocés esta canción?”. Su hijo asiente y canta: “Está zarpada de atrevida esa wacha/ y en el Facebook pone fotos en bombacha/ Puso me gusta y te firmó el muro/ y yo le firmo que le doy bien duro”.

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La cara del padre no es de indignación, sino de desconcierto: no recuerda haber escuchado la canción en la radio o en la tele.

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“Está en YouTube, pa”, agrega su hijo, tratando de ofrecer alguna guía.

“En general se encuentra más de este estilo de música en páginas de YouTube, a veces en Spotify o GoogleMusic y también podes encontrar algún tema para descargar en el celular o la computadora”, confirma Agustina Fernández, de 15 años, estudiante de Vicente López cuyo playlist cotidiano alterna canciones de OneDirection y Dos Sogas, con temas de cumbia electrónica de DJ Peligro, los Nota Lokos, o Plan B, estos últimos con líricas como: “Le gusta a lo kirking notty y aunque sea fancy/ Se pone tranqui si lo hago romanti/Le gusta el sexo en exceso” (en la jerga del reggaeton kirking es volverse loca, y notty deviene de naughty, en inglés, que en este contexto sería traviesa o atrevida).

En el mundo de los nativos digitales, YouTube es el medio a través del cual se consume esta música que prácticamente no se difunde en las radios ni en la televisión, y que tampoco se edita en CD.

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Llamémosla electrocumbia o electro reggaeton como modo de diferenciarla de la cumbia digital o “cumbia Konex”, estilo este último que incluso cuenta con sofisticados exponentes como Villa Diamante, Frikstailers, La Yegros o Miss Bolivia, quienes ofrecen una música de ritmos y armonías mestizos elaborada en base a mashups que mezclan cumbia con global bass, electro, milonga y casi cualquier estilo, y que tienen sí un circuito más “tradicional” de producción y consumo.

Video en Youtube de la canción Poputona, en la versión de Juan Quin y Dago Ft.

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Los Nota Lokos. Foto: Youtube.com Por el contrario, el electro se limita a una reversión electrónica de la cumbia y del reggaetón convencionales, sin mayor pretensión artística que la de lograr una música pegadiza y bailable (parafraseando a Micky Vainilla, el personaje de Capusotto, podríamos decir que “es sólo cumbia, cumbia para divertirse”).

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“El género de la cumbia electro es darle un toque electrónico a la cumbia villera, y tiene sus orígenes en interpretes como Nene Malo o los Wachiturros”, señala el Dj Sebastián Vila, que suele incluir un set de canciones de este subgénero de la cumbia en los cumpleaños de 15 a pedido de los adolescentes.

“Lo que pasa es que desde Wachiturros a ahora, el vocabulario y las letras se fueron al demonio”, opina Sebastián, que cuenta que más de una vez, durante un cumpleaños de 15, algún adulto se acerco a la cabina para preguntar qué era esa música que estaban pasando.

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“Son las canciones que puso en el playlist la cumpleañera”, respondió entonces el Dj, que admite que le da un poco de vergüenza pasar estos temas.

Los consumidores de este estilo, por su parte, trazan una línea que divide a la cumbia”.

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“Hoy está muy dividida entre la “cumbia cheta” y la “cumbia de verdad” -opina Agustina-. Ninguno de los dos tipos son despreciados, pero es para distinto tipo de personas y gustos musicales. Cumbia cheta podría ser Marama, Rombai, Agapornis o Los Bonitos. Y la cumbia “de verdad” podría ser El Villano, DJ Peligro, Nota lokos. Las canciones de cumbia que más se escuchan hoy son Candy Perreo, Es la que va, Playa, Ay vamos”.

Como fuera, afirma Jimena Bañares, organizadora de eventos de 35 años, “cuando ponen la tanda de estos temas para bailar estallan los chicos.

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Y, al mismo tiempo, los adultos nos agarramos la cabeza al escuchar lo que están coreando”. Las diferentes reacciones, agrega Jimena, resultan de una música que es consumida por los chicos por canales de consumo que no frecuentan sus padres (Internet, básicamente, con YouTube como principal exponente): “Es como el fenómeno de los youtubers, que arrasa entre los adolescentes, pero del cual la mayoría de los padres no tienen ni idea de qué se trata”, explica.

Con la experiencia de muchos cumpleaños de 15 bajo su organización, Jimena sostiene que “los chicos no tienen registro de lo que están cantando ni de cómo lo están bailando.

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Para ellos, cantar y perrear este tipo de canciones es parte del tratar de pasar por adultos. Es algo no muy diferente a cuando los quinceañeros prenden un cigarrillo que nunca terminan de fumar”.

Sexo, droga y cumbia Más allá de la utilización de cierta jerga, la característica de las letras de la cumbia electro es la simpleza de los contenidos.

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Directa, sin vueltas y carente de metáforas u otras figuras retóricas, dice las cosas por su nombre: “Tomo de noche/fumo de día/palmas al aire los que siguen de gira” y luego, en el estribillo: “Culo pal aire/culo pal aire/culo pal aire/ para que se destangue” (Hoy sí mami, de El Apache Ness).

La temática de las canciones abarca básicamente tres áreas: el sexo, el consumo de sustancias y el baile, con el trasfondo (y el vocabulario) de la redes sociales, en donde se da like, te sigo y me sigues, etcétera.

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En otras palabras, de lo que se trata es una suerte de sexo, droga & rockandroll en ritmo de cumbia -nada nuevo bajo el sol-.

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, y que puede resumirse en la letra del clásico reggaeton Mueve el totó, hoy devenido en infinitas reversiones de electro creadas por distintos djs, en la que tras preguntarse “dónde están las atrevidas” y de repetir hasta el cansancio la consigna “¡mueve el totó!”, estalla en un estribillo que hoy se escucha en prácticamente toda juntada, fiesta o cumpleaños de adolescentes: “Tengo todo lo que quieren las wachas/ fuman, toman, y se arrebatan/ Tengo todo los que las ponen locas/, bailan, gozan y se alborotan”.

“Me generan rechazo estas canciones -reconoce Natalia Gimenez, de 39 años, madre de un varón en edad de cumpleaños de 15-.

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Y como mamá me preguntó si realmente estarán escuchando lo que cantan y racionalizando lo que dicen las canciones.

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Desde ese lugar creo que no está bueno que incorporen el «fuman, toman y se arrebatan». Pero bueno, es lo mismo que me genera cuando escucho a Cacho Castaña cantando «Si te agarro con otro te mato/te doy una paliza y después me escapo».

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No creo que este tipo de letras nefastas por el mensaje que contienen sean una novedad.”

En esta nota: Redes sociales LA NACION Sábado Música.

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