A sus 19 años y 11 meses de edad, Yoel Finol ya forma parte de una élite patria.

El miércoles venció por decisión unánime (3-0) al argelino Mohammed Flissi y aseguró, al menos, una medalla de bronce para Venezuela en el torneo de boxeo de los Juegos Olímpicos Río 2016.

Se impuso en una reyerta de cuartos de final de la categoría 52 kilogramos (kg) y se erigió como el decimocuarto criollo que gana preseas oficiales- y el más joven en lograrlo- en una edición de la justa universal.

Hoy, a la 1:00 pm, retará a Shakhobidin Zoirov (Uzbequistán) en el Pabellón 6 de Riocentro en busca del pase a la final. Pondrá a prueba, una vez más su gran temple.

Dedicatoria

“Esta medalla es para mi padre, que en realidad es mi abuelo, pero le digo padre y que falleció en enero”, señaló Finol tras su reciente pugna a la agencia AP. “He tenido un año de mucho luto. Se me murieron cinco familiares en menos de seis meses: mi abuelo, mis tres primos y mi tía”.

El imberbe púgil, nacido en El Vigía, Mérida, ha estado signado por la tragedia desde principios de su adolescencia.

El 18 de abril de 2010, y a sus 13 años, perdió a su hermana Jennifer Viera de Valero, quien fue asesinada en un hotel de Valencia, Carabobo, por su esposo Edwin “El Inca” Valero, boxeador profesional.

Valero, doble monarca mundial ( se consagró tanto en el peso ligero como en súper pluma), se suicidó un día más tarde en una celda de la Policia de Carabobo.

Ese suceso marcó para siempre la vida de Finol, quien asegura haber perdonado al fallecido peleador.

“Al principio no entendía por qué lo hizo.

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Sentí rabia” pero encontré a Dios y aprendí a perdonar”, explicó el andino a AFP. “Yo lo he perdonado. Aunque mató a mi hermana, al ‘Inca’ Valero lo perdoné”.

Aprendizaje

Confiesa que del mismo “Inca” Valero aprendió a perfeccionar técnicas a la hora de propinar puñetazos.

“Él me enseñó a tirar los golpes, me enseñó lo básico, y me llevaba a peleas callejeras para que me hiciera hombre.

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Quería hacerme campeón mundial y ser mi apoderado”.

Afirma que atravesar por esos trágicos instantes lo han convertido en un gladiador de gran nivel competitivo.

“Dios me quitó a mi hermana querida y a mi cuñado Edwin, pero lo ha hecho para que yo sea mejor”.

Gracias a su reciente triunfo, Finol se unió a Francisco Rodríguez (México 1968), Pedro Gamarro (Montreal 1976), José Piñango (Moscú 1980), Marcelino Bolívar y Omar Catarí (Los Ángeles 1984) como los únicos gladiadores nativos que han podido subir a un podio.

Del lote, Rodríguez, a quien apodaban “Morochito”, es el único que ha conquistado un metal dorado.

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Desea emularlo.

“Hace mucho del oro de ‘Morochito’. Me siento súper contento y agradecido conmigo mismo. Me lo merezco (el círculo áureo)”.

19 años y 11 meses de edad tiene Yoel Finol, el medallista olímpico más joven de carácter oficial en la historia nacional.

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La anzoatiguense Adriana Carmona (18 años y ocho meses) logró un metal de bronce en el certamen de tae kwon do de Barcelona 1992, pero su presea no califica como la más imberbe, porque en ese momento su disciplina era de exhibición.

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