Confesiones de un pana burda.

El primer favor (se te agradece claro está) es haber aumentado la tasa de interés que reciben los bancos por el uso que la población hace de las tarjetas de crédito. Esa genial movida nos reporta a los banqueros pingües ganancias, especialmente cuando la chusma ha comenzado a utilizar el plástico para cancelar por los alimentos que logra conseguir en el sacro mercado ( ¡mercado, mercado, oh dios mercado!). Recuerdo, dulce recuerdo: “El Banco Central de Venezuela anunció, en Gaceta Oficial (N° 40.617) que la tasa de interés activa máxima anual que cobraran los bancos por las operaciones con tarjetas de crédito, a partir del mes de marzo del presente año, será de 29% la máxima y 17% la mínima, lo que representa un aumento de 5%.” . Nota: ¡ La terminamos de cagar! Aumentó en 5% tasa de interés de tarjetas de crédito . Pancho Alegría 14/03/15

Segundo, el tronco e´ negocio que hiciste con la Gold Reserve. Por tu genialidad para los negocios logramos un adelanto de 5 mil millones de dólares, eso en avance para cubrir el déficit de caja que nos tenía chorreados, además lo de agregar esos 300 millones de verdes al monto de lo demandado por la Gold Reserve al estado venezolano por concepto de indemnización cuando el eterno los echó de país por incumplir con lo pautado en la concesión minera y daños ambientales irreparables. Ellos demandaron por 700 millones de dólares y logramos abultar la factura a un mil milloncejos (ja, ja, ja). Esos 300 esperamos nos convoques para repartírnoslo entre los estructuradores del “negocio del siglo” (ja, ja, ja).

En hora buena lo logramos pues ya los viajecitos a Curazao y Aruba para comprar alimentos requerían de una contribución sustanciosa como esa, tú sabes que no pagamos pasaje aéreo para ir de farras y compras, siempre están los avioncitos de PDVSA dispuestos o de uno que otro ministerio pero siempre uno tiene que picharle algo a los pilotos (dadivosos como siempre, tú sabes, eso es lo que siempre nos ha caracterizado) además de probar suerte en las ruletas, y eso, “Mere”, se paga con el cochino dólar, ja, ja, ja.

Otra de tus genialidades ha sido la brillante exposición que diste al pueblo venezolano sobre la explotación minera en el Arco Minero del Orinoco, digna de todo un profesor universitario de cache, sobre todo esa salida de “minería amigable con el ambiente…” está del carajo. Nada reñida con el Ecosocialismo que profesamos y “Nico” recalca a cada momento. Ja, ja, ja, genial, chamo, genial.

Pero te confieso, aquí de pana, que lo más importante que se te ha ocurrido en favor del “Proceso” es ocultar y maquillar las cifras correspondientes al PIB, la inflación, y el índice de precio de la cesta básica y la canasta alimentaria, eso baja la presión de la chusma que de manera inconsciente tiene las bolas de solicitar más aumento de salarios que los ya dadivosos aumentos concedidos por el heredero del eterno.

Por cierto “Mere” por ahí anda una cuerda de desadaptados sociales (extremistas de izquierda, tu sabes) desempolvando nuestras peticiones a la IV cuando estábamos en la universidad y éramos revolucionarios. ¿Te recuerdas?, la guebonada esa de “Escala Móvil de Salarios” qué cabrones, pana. Eso no se puede permitir “Mere”, no, no, no. Alerta a los muchachos del Sebin para que le caigan y pongan los ganchos antes de que entusiasmen al país con ese infantilismo de izquierda; nuestro carnal Pérez Abad se moriría de un infarto si eso se plantea y quedaríamos sin nuestro “Tinoco Bolivariano” en el Ejecutivo.

Mosca, chico, pues; nos vemos en Aruba pana, tengo unas chamas que les metí un viaje de peluquería combinado con Traki y quedaron de caramelo “Mere”; para que seguir pagando un billetegordo al Osmel ese que nos tiene reventaó, vale. Te digo, estas no tienen nada que envidiarle a las que vende el cubano mayamero ese pana; ¡ya las veras! Chao pana. Mosca pues, cuídate “Mere”: tronco e´pana que has resultaó ser.

Att. Tu amigo, el vive la pepa.

¡Sorpresa que da la vida, la vida te da sorpresa!

¡Rodilla en tierra que aquí hay ecosocialismo pa´tirá pa´rriba “Mere”!

 

© Francisco Velásquez

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