La reunión entre Sampaoli y Messi, en Barcelona. Foto: @Argentina Fueron 27.904 kilómetros. Siete ciudades, 14 días, seis partidos, 18 jugadores entrevistados y 23 horas de charlas y videos. Pero las conclusiones superaron largamente las estadísticas y el campo estratégico: Jorge Sampaoli vuelve de su gira por Europa con la convicción de una tropa aliada, y los futbolistas se quedaron tan atrapados por la idea como por la prepotencia de trabajo del conductor. “Ya no nos sentimos abandonados”, le confesó al entrenador uno de los referentes históricos. La simbiosis potencia a una selección todavía en crisis. Y destierra cualquier excusa: Sampaoli cuenta con identificación y lealtad, mientras que los jugadores ya no pueden refugiarse en la queja por un cuerpo técnico lejano y desactualizado.

La visita de Sampaoli resultó una declaración de intenciones. Futbolísticas, sí. Pero también repleta de gestos y mensajes. El círculo cercano al entrenador le aseguró a La Nacion que Sampaoli, que nunca va a prescindir caprichosamente de una generación a la que admira, les aclaró que nada ni nadie estará por encima del bien común. El momento de la selección, hoy, quinta, en zona de repechaje, a cuatro fechas del final de las eliminatorias, exige respuestas inmediatas. Manda él: Icardi adentro, Higuaín afuera. Y Agüero desafiado hasta encontrar su reacción. ¿Nombres inusuales? Lanzini, Pareja, Paredes, Fazio, Pastore, Salvio, Acuña, Pizarro, Correa…

La gira sirvió para intentar arrinconar al tiempo. Para anticipar conceptos frente a la reanudación de las eliminatorias. Siempre con la tecnología como fuerte canal de comunicación. Los videos, que nacen en el laboratorio de Ezeiza que operan Matías Manna y Francisco Meneghini, subrayaron aciertos y descubrieron grietas. Todos se llevaron en un pen drive las imágenes. Fuentes cercanas a distintos jugadores le confiaron a La Nacion que los más jóvenes se sorprendieron por el grado de minuciosidad de la edición, y los más grandes se sintieron respaldados por una metodología de elite. Y un contagioso entusiasmo para acompañar cada explicación. Ahí, la figura del ayudante del DT, Sebastián Beccacece (36 años), casi generacional con varios, cobró protagonismo.

Es que la excursión también les permitió a todos conocerse mejor. Descubrir la intensidad del técnico y escuchar los planteos de los jugadores. Por ejemplo, que desconfían del aggionamento de la nueva AFA, aunque distinguen que Claudio Tapia al menos siempre ha dado la cara. Hubo una fecha clave en agosto: el 8. El día que Messi decidió abrir su casa y hacer un asado para recibir a los visitantes. Un hecho sin antecedentes. Ese guiño fue determinante en la refundación de la selección. La onda expansiva del gesto llegó hasta el último compañero, que entendió que el capitán estaba ordenando un alineamiento.

Sampaoli regresa convencido del compromiso de todos. Incluido Higuaín, un caso que no está cerrado pero que dependerá de su rebeldía. Incluidos, por ejemplo, Musacchio o Lo Celso, a los que no convocó. Incluso, Mascherano -la más extensa y probablemente la más rica de las charlas-, que en el plan madre del DT no aparece entre los titulares que pisarán el Centenario por una cuestión de talla física. Pero convendrá no descartarlo aún: su ascendente, oficio y lectura del juego le brindan un plus único. El Jefe se puso a disposición sin condiciones; nada le interesa más que estar en Rusia 2018, su última función en la selección.

Salió de Buenos Aires el 31 de julio y hoy aterrizará en Ezeiza. Pasó por París, Milán, Londres, Barcelona, Sevilla, Madrid y regresó a Barcelona, donde anoche cerró la actividad con la victoria 3-1 de Real Madrid en el Camp Nou en la final de ida por la Supercopa española. La gira casi no tuvo momentos libres. Y no se extendió más porque esta semana el cuerpo técnico ya comenzará a entrenar al Sub 20 que actuará como sparring de la mayor en la doble fecha con Uruguay y Venezuela. De otro modo, Sampaoli hubiese agregado otra escala en Portugal para dialogar con Salvio (Benfica) y Marcos Acuña (Sporting de Lisboa).

Con la escuela rodante ya había salido de recorrida Sampaoli en sus días como entrenador de Chile. Está convencido de los beneficios que arroja este trabajo virtual. Entonces, era algo más complejo porque la mayoría de los futbolistas de la Roja estaban en clubes pequeños y la logística se volvía más compleja. En este caso recibió la colaboración de clubes como Inter, que cedió sus instalaciones de la Pianettina para el encuentro con Icardi; o Juventus, que liberó a Dybala e Higuaín en Londres antes de un amistoso con Tottenham, o Sevilla, que también les permitió reunirse a Mercado y a Pizarro en la antesala de un ensayo con Roma. Los jugadores que reclamaban método y cercanía ya no pueden culpar a nadie. Sampaoli eligió la acción y se apoderó de su atención. No habrá excusas.

La gira de Sampaoli. Los extremos del equipo están definidos

De una punta a la otra, no hay dudas sobre el equipo que visitará a Uruguay el 31 de agosto: Romero en el arco, Messi, Dybala e Icardi al ataque. En el medio, seguro está Di María. Sin el suspendido Banega, va Pizarro. ¿Y si Biglia no llega por su lesión? Paredes o Enzo Pérez. Y el volante por la derecha, Salvio o Enzo Pérez.

La defensa: muchos candidatos para tres lugares

En la línea de tres podrían jugar Mercado, Otamendi y Pinola. U Otamendi a la izquierda con Fazio libre. Y a Mascherano aún no hay que descartarlo, su oficio pesa.

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Sarkis Mohsen

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