La Unión Nacional de Educadores de Panamá (UNEP), integrada por 17 gremios magisteriales, empezó ayer a celebrar las reuniones para aprobar o desaprobar la paralización de clases en las escuelas oficiales, a partir del lunes 18 de julio.

Los capítulos de la UNEP de las provincias de Darién y Panamá Oeste fueron los primeros que aprobaron la medida de huelga, destinada, explicaron, a obligar al Gobierno a aprobar un pliego de peticiones que negociaron con la ministra de Educación, Marcela Paredes de Vásquez, el año pasado.

Dicho pliego contempla mejorar la infraestructura escolar, asignar al sector educativo el 6% del producto interno bruto (PIB) del país, mejorar las condiciones de las escuelas y educadores de áreas de difícil acceso y reconocer los 300 dólares correspondientes al segundo ajuste salarial de 900 dólares que les otorgó el expresidente Ricardo Martinelli.

El aumento salarial, otorgado a menos de tres meses de los comicios electorales en 2014, estableció que el ajuste sería escalonado: los primeros 300 dólares en 2014, los siguientes 300 dólares en los tres años posteriores y los últimos 300 dólares en seis años.

El coordinador de la UNEP, Diógenes Sánchez, explicó que las reuniones ayer se realizaron en la escuela Pedro Pablo Sánchez de La Chorrera, provincia de Panamá Oeste; y en el colegio Marcos Alarcón de Darién, con docentes de los gremios que forman parte de la unión.

Agregó que las próximas reuniones para aprobar o desaprobar el paro en la región metropolitana se realizarán el próximo lunes en la escuela República de Venezuela, en Calidonia.

Los dirigentes magisteriales rechazaron, el pasado jueves, la oferta presentada por el Ejecutivo a través de la Comisión de Alto Nivel, que contempla una asignación del 5.5% del PIB para el sector educativo, mejoras a un número plural de escuelas y el pago de los 300 dólares de aumento en dos cuotas de 150 dólares por año, a partir de 2017.

Para el economista Adolfo Quintero, el aumento salarial no se ajusta con la situación financiera del país, sobre todo de las finanzas públicas, por lo que consideró que las partes deben seguir conversando para buscar una alternativa.

Agregó que este ajuste colocará a los docentes por encima del salario de los docentes de la Universidad de Panamá, toda vez que su básico quedará en mil 600 dólares mensuales, en comparación con los 950 dólares mensuales de los profesores universitarios.

Mientras, Noemí Castillo, miembro del grupo de la sociedad civil Unidos por la Educación, opinó, a título personal, que las huelgas son devastadoras, porque pierden los padres de familia, las autoridades y la sociedad en general, y es un tiempo que no se recupera.

Añadió que los docentes tienen sus salarios, pero pierden liderazgo y respeto en la sociedad.

En tanto, el Ministerio de Educación reiteró ayer, mediante un comunicado, que el lunes es un día normal de clases en todo el país.

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© Luis Alfonso Oberto Anselmi

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