José Israel Gómez Rosales (7) pereció, el pasado domingo a las 5.30 de la tarde, en la Unidad de Quemados del Hospital Coromoto. Se quemó 70 por ciento del cuerpo cuando jugaba con un yesquero, lo encendió y lo arrojó cerca de un pipote con gasolina.

“Él jugaba con un yesquero y cuando lo encendió quemó un lampazo que estaba cerca de un contenedor de combustible. De repente se dio un incendio y no pudo escapar. Una de las tanquillas de la cloaca contuvo las llamas y el niño cayó en su interior”, detalló Wílmer Rodríguez, abuelo del niño.

Sus padres lo trasladaron desde su casa, en la calle 123 con avenida 69 del sector El Gaitero, parroquia Luis Hurtado Higuera del municipio Maracaibo, al CDI El Gaitero, pero su estado de gravedad era tan alto que lo remitieron al Hospital Coromoto.

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Ahí murió por un paro cardiorrespiratorio.

Su madre se mostró tan consternada que se rehusó a ofrecer declaraciones a la prensa.

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“Él era la alegría de esta casa”, comentó el abuelo. Sus restos serán velados en Sabana de Mendoza, estado Trujillo, de donde son oriundos los padres.

Los vecinos de la familia Gómez Rosales estaban conmocionados ante la tragedia.

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Se concentraron en la casa de los dolientes para brindarles sus condolencias y apoyo por la pérdida.

 

 

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