El proceso de transformación de la vida sociopolítica que se instaura en Venezuela con el comandante Hugo Rafael Chávez Frías desde el final del siglo pasado y que hoy tiende, con el poder popular y sus instancias propias de administración y ejecución de sus políticas, a consolidarse; hace necesario comentarios, acotaciones, chalequeos o joder un poco, sobre lo que el sector de la oposición venezolana llamó pomposamente la “Toma de Caracas”.

Léase bien, era para el jueves 1 de septiembre del 2016 y no se refirieron al martes 14 de julio de 1789, pues en esta última fue la “Toma de la Bastilla”, donde la fortaleza medieval, fue TOMADA por revolucionarios parisinos con clara conciencia del combate por la historia y con ello sellaron un momento de significación histórica de la revolución burguesa o revolución francesa.

Sus causas tenían que ver entre otras con el aumento del pan, sin colas en sus panaderías, porque además no había con que comprar, con el desabastecimiento y se consideraba que allí en esa fortaleza de Bastilla, tenían los productos, así como la necesidad de apoderarse de bastimento militares o artillerías para asumir con toda la connotación heróica y épica el desarrollo de la historia de Francia.

No fue una movilización puntual, sino activa y consecuente, con discursos cargados de proyectos, de objetivos nada enajenados sino en concurrencia de razones de vida para la refundación. Tal cual como en la Venezuela de 1999 por vía pacífica, sin perder su condición de alcance revolucionaria, un poder constituyente se movilizaba con debates y acciones que iban dejando en el tintero histórico parte de su andamiaje jurídico y legal.

Eso es posible si hay fuerzas de inspiración más allá de las cursilerias del marketin que gustan a los “remedos de toma”, si hay sujetos con voluntad de quebrar que tensen el contexto para la siembra de un proyecto de país, con objetivos históricos, sectoriales, estratégicos y nacionales que tengan ese componente de espíritus beligerantes y críticos que siempre acompañan a los y las revolucionarios y revolucionarias del cual el comandante Chávez, como preclaro discípulo en la distancia del crono de Bolívar, supo y pudo anudar en el imaginario y la conciencia de nuestro pueblo.

Por eso, hablar de una “Toma” sugiere una significación, un énfasis y quizás más profundo una construcción de sentidos, vamos a decir una connotación, la “Toma” del Rectorado de cualquier universidad, implicaba en la universidad ciertos trastocamientos, producía una negociación, un redirecionamiento, etc, en Maturín en 1989 un grupo de bachilleres hicimos la “Toma” de la Iglesia Santa Cruz y le dimos esa connotación para conseguir cupo en la universidad, pues la democracia de aquel entonces era generosa con la educación pública y uno de los mecanismos de ingreso a la universidad de una altísima población que estábamos en el aire con mínimo peso, pues éramos “población flotante” en el argot educacional de aquel entonces, era hacer una toma. Pero vean que en Francia una revolución comienza como símbolo con la Toma de una fortaleza, la Bastilla.

© Gonzalo Morales Divo

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Por lo tanto, no es cuento lo de la toma. Pero lo que pasa en Venezuela en 2016 es un cuento que te cuento que no es cuento.

Bastilla no es Miraflores, Bastilla son las fortalezas y los muros que como en la París de 1789 tienen secuestrado hoy el abastecimiento del pueblo, al decir del presidente Maduro, son los “Pelucones” de siempre.

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Por ello, la épica tampoco le pertenece, el heroísmo de decisiones para hacer ruptura con el modelo rentista heredado en medio del más voraz asedio internacional con sus permanentes lacayos implica, una voluntad sujetada en la conciencia libertaria, autónoma y soberana de una un proceso de profundas y tumultuosas decisiones políticas para una Venezuela en resistencia a la hegemonía del poder imperial y transnacionalizado.

De allí los remedos de la oposición venezolana, el agarrarse a lo bien hecho por otros, y ello es una de las variables que explica, además de muchos otros que no son razón de mi comentario de este escrito, su fracaso y la frustración que genera en sus adeptos.

Llamar “Toma de Caracas” a una movilización nacional en el este de Caracas.

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Nos lleva a la pregunta, ¿Qué toma es esa?, creo que la masa no entendió a quien amasa, los llamaron a Caracas y le hicieron una toma, esto es una foto y allí está su toma, el director del la MUD dijo, grabación y luego corten, corten corten ya listo manden eso a los dueños, esto es a producción, esto es a made in usa y así se hizo “LA TOMA”, muy al capitalismo popular (Corina dixit), de todas maneras pongan una avenida de Seúl para darle algunos efectos especiales ya que desde esta toma no se le van a ver los ojos y de ese modo el “régimen castro comunista” temblará y se caerá.

Ante la alienación de sus palabra porque no están en conjunción con la realidad, le leen una proclama; cacerola esta misma noche (CLAPS, CLAPS, CLAPS, caramba hasta el sonido está en contra) y tres acciones más en la agenda y colorin colorao parece, creíamos, suponíamos que el cuento se había acabado., ya que no hay que contar el cuento del gallo pelón porque es muy largo y su argumento es más denso que los expositores de la MUD en el selfie que se hicieron.

Ahora bien, cuáles fueron las ínfulas que consideraron como argumentos con un mes de anticipación para la “Toma de Caracas”.

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Según el registro en los medios, era exigir fechas para la recolección del 20% de las firmas que llevarían a la realización del Referendo Revocatorio que la constitución establece y que todos los que aparecen en el registro haciendo la solicitud, en 1999 se negaron a aprobar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que da ese derecho al pueblo, en consideración de lo que Chávez denominó, el buen gobierno.

El remedo es contrario a la coherencia y en política la incoherencia no es de buen consejo, y si alguien en la política venezolana se pudiese considerar coherente en cuanto a pensamiento, palabra y acción es el estandarte y comandante de la revolución bolivariana Hugo Rafael Chávez Frías.

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Y quien desarrolla la política chavista en Venezuela desde el ejecutivo es el Presidente Nicolás Maduro, de modo que hace falta más que vanidad de pruebas, más que ínfulas, necesario es una elemental cualidad de coherencia que de la sensación de unidad de pensamiento y acción, esto es extranjero y distante en la oposición venezolana.

Es bueno señalar en este aspecto, que antes de que llamaran a la “toma”, convertida en “foto” o “selfie” en el este de Caracas por la oposición venezolana, ya la Presidenta del Consejo Nacional Electoral había dicho que quedaba para final de octubre, no obstante, no tenían fecha exacta, la Rectora Socorro Hernández en un programa de televisión le puso fecha, de todas maneras siguieron los dirigentes de la oposición y ahora su política fue la de la tortura a la paciencia con las que nos contaban en la niñez el cuento del gallo pelón, porque colorín colorado este cuento no se ha acabado.

Con el cuento del gallo pelón, “no es si me pones fechas sino que si tu quieres que te cuente el cuento del gallo pelón” no es que cuando es la fecha del revocatorio sino, si tu quieres que te cuente el cuento del gallo pelón”.

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Los lapsos son los que están… no es que que si los lapsos están es que si tu quieres que te cuente el cuento del gallo pelón…. No hay posibilidad de que este año se de el Referendo, y vuelve el perro arrepentido (MUD), no es que si no hay posibilidad, es que si tu quieres que te cuente el cuento del gallo pelón.

No hay enmienda, no hay renuncia, no hay en este año referendo, la apuesta sigue, el poder es el gran manjar para ponerse en la Faja petrolífera, en el arco minero, en las viviendas de la Gran Misión, para apropiarse de PDVSA, de CANTV, y ufff de todo de lo que han despojado a “los amos del valle” (Duque dixit).

Mientras tanto en el chavismo seguimos con las calles como parte constitutiva del ser de la esfera pública y ello implica la organización y movilización permanente en defensa de las misiones, la soberanía, la inclusión y por el derecho a tener derechos y con ello todo un hermoso tatuaje de inspiración revolucionaria en el cuerpo social, de allí que ya no tomamos las calles, porque nos pertenecen, cotidianamente son nuestras, por eso muy posiblemente, más cercano que tarde, la oposición venezolana quede como quedó el gallo de Morón inspirador del cuento del Gallo Pelón ..

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“Anda que te vas quedando como el gallo de Morón sin plumas y cacareando en la mejor ocasión”.

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