Apenas tenía 12 años el pequeño Devin cuando su mamá, Verónica Gutiérrez, decidió enviarlo a Italia para que comparta tiempo con su papá, Melvin Booker, un jugador de básquetbol que construyó casi toda su carrera en Europa. Fue una etapa importante para los dos, pero no podían estar juntos, Devin debía volver a los Estados Unidos. Al tiempo, su papá se retiró, dejó el Viejo Continente y regresó a su país. En ese entonces, Devin tomó la determinación de dejar su casa materna y vivir con su padre. Melvin, advirtiendo el amor de su hijo por el básquet, entendió que debía entrenarlo, incluso, con gente más grande. Así comenzó todo.

Devin ahora mide 1,98 metros, tiene 20 años y es una de las jóvenes promesas de la NBA. No fue uno de esos jugadores a los que todos señalaban como la nueva sensación. Incluso, en el Draft de 2015 los Suns lo seleccionaron en el puesto 13. Lo marcaban como el nuevo Klay Thompson (de Golden State), porque su tiro en la Universidad de Kentucky hacía la diferencia. Pero su talento siempre fue más mucho más que esa condición de shooter. Lo demuestran los 70 puntos que marcó ante Boston y que lo convirtieron en el jugador más joven en la historia de la competencia en lograrlo. Todo un impacto. El escolta de Phoenix, logró un registro que lo pone en una nómina de lujo: Kobe Bryant, Wilt Chamberlain, David Thompson, David Robinson y Elgin Baylor.

Lo de este chico resulta imposible de dimensionar. Es fácil de traducir en números (21 de 40 en tiros de campo, con 4 de 11 en triples y 24 de 26 en tiros libres), aunque para comprender mejor lo que hizo valen las comparaciones. Este desempeño de Booker ante los Celtics está por encima de lo que pudo hacer alguna vez Michael Jordan. La máxima producción de su Majestad fue de 69 puntos, el 28 de marzo de 1990, cuando los Bulls vencieron a Cleveland Cavaliers por 117-113.

“Él [Kobe Bryant] nunca se fijó un límite, eso siempre me queda en la cabeza. Dijo que anotaría 100 puntos si pudiera, nunca tuvo límite. Quiero ser el mejor en la vida, en todos los aspectos, no sólo en el básquetbol. Nunca he establecido mi límite, si logro 40 puntos, quiero 50. Quiero lo máximo que pueda conseguir, no quiero techos en mi juego”, dijo Booker, al que la prensa estadounidense lo marcan como “El heredero”.

¿De quién? Justamente de Black Mamba Bryant. Y se dio una particularidad entre ambos. Booker nació el 30 de octubre de 1996, justo cuatro días antes del debut de Kobe en la NBA, y casualmente en el año (2016) del retiro del astro de los Lakers tuvieron la posibilidad de enfrentarse. En ese juego, Booker tuvo el valor de pedirle a su ídolo sus zapatillas y Kobe se las dio. Lo particular de ese intercambio es que en el par de zapatillas que le dio a Devin, se podía leer: “Sé legendario”.

Y Booker parece dispuesto a lograrlo. Este chico que tiene en su sangre una pizca de ascendencia mexicana y puertorriqueña, por su mamá Verónica, ya alcanzó registros poco usuales, porque superó en 40 oportunidades los 20 puntos, en 11 juegos rebasó los 30 y ahora ante Boston quemó redes con 70 unidades. Registros que no se daban en la NBA desde el 22 de enero de 2006, cuando Kobe dejó sin aliento a todo Los Ángeles con sus 81 puntos ante Toronto Raptors.

Ahora bien, este registro del escolta de 20 años se dio en un contexto algo extraño, porque los Suns perdieron ante los Celtics por 130-120; sin embargo, los compañeros de Booker estaban más pendientes de que pudiese alcanzar los 70 puntos y no tanto de poder quedarse con el partido. Incluso, despertó varias críticas esta situación y hasta los rivales, como Isaiah Thomas, habló de esta particularidad: “Nunca he visto algo así, persiguiendo números. Pedir tiempos muertos de forma constante, hacer faltas continuas cuando íbamos ganando por 15. Pero era obvio lo que estaban tratando de hacer. Querían que metiera los máximos puntos posibles. Y me quito el sombrero a pesar de ello. Nosotros estamos preocupados por los playoffs, ellos por el Draft…”.

Apenas 20 años y un futuro inimaginable. Pero no deja de ser un chico. Escucha a su mamá Verónica en todo, incluso, cuando le recuerda que debe viajar una vez al año para visitar a su abuelo en México. Pero Devin Booker también se ocupa de seguir las sugerencias de Kobe: “Sé legendario”.

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© Alberto Ignacio Ardila Olivares

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