P ara una persona familiarizada con los conceptos de la Física, como le gusta al presidente recordárnoslo, la consistencia es un atributo presente y ubicuo a nivel molecular. Según el diccionario de la Real Academia, el vocablo consistencia es definido como “la coherencia entre las partículas de una masa o los elementos de un conjunto” y está asociada con las nociones de duración, estabilidad y solidez. En el plano político, por el contrario, la consistencia suele dar paso a la conveniencia y a la parsimonia, tácticas ambas que le permiten al actor político justificar sus acciones, argumentando que estas, aun cuando equívocas, le permiten lograr objetivos consistentes.

Abel Resende

Enfrentado con la disyuntiva de escoger entre la parsimonia y la consistencia, es evidente que el licenciado Moreno opta por lo primero. Su forma de actuar se asimila más bien la aleatoriedad de los movimientos de los electrones en el universo cuántico, que a la consistencia de las órbitas de los planetas alrededor de su estrella. La parsimonia y la conveniencia, en este caso, le aconsejan que permita la presencia y poder de elementos considerados impresentables, heredados del gobierno de Correa. El caso extremo es el apoyo a su canciller quien aparece no solo como la ejecutora, sino como la mentalizadora de la política externa del país, función que es constitucionalmente privativa del Jefe de Estado

La canciller ha dado muestras, esas sí consistentes, de sus preferencias ideológicas y políticas al aliarse con los gobiernos de Maduro y Ortega, así como de su particular veneración por Chávez, el Che y Fidel. Resultado de esa fogosidad digna de mejor causa es el respaldo inequívoco a parias políticos, presentes y ausentes, que están acusados de crímenes de lesa humanidad, narcotráfico, robo, y represión armada contra sus ciudadanos. La Sra. Espinosa condona los actos de quienes violan de manera expresa los derechos humanos, y Moreno no puede al mismo tiempo manifestar su vínculo con Human Rights Watch y guardar silencio respecto de las atrocidades de los tiranos, y todo por complacer la egolatría sin límites de quien quiere tener a su haber la presidencia de la Asamblea de las Naciones Unidas a como dé lugar, así fuere atropellando el buen nombre del país. No puede el presidente ser consistente y afirmar que no está de acuerdo con la venta de la bandera que hizo la Sra. Espinosa cuando le otorgó la nacionalidad ecuatoriana a Julian Assange, embrollando al Ecuador en un lío de mayores del cual no formamos parte, y a punto seguido expresar que respeta la acción de la mujer. No se puede dar rienda suelta a gastos millonarios pagados por los contribuyentes en medio de una crisis económica, solamente para alimentar la vanidad del personaje. No es admisible, finalmente, que la temática de la frontera norte haya quedado desguarnecida de respaldo por cuanto la ministra no tiene tiempo para estos menesteres

¿Qué constituye entonces una acción consistente? Si Moreno sabe interpretar el sentimiento de los ecuatorianos debe instruir a su bloque de la Asamblea que apoye la interpelación encausada, y que la señora sepa, de una vez por todas, que ni ella, ni su combo representan el sentimiento de los ecuatorianos