Los presidentes Pedro Sánchez y Quim Torra

El mismo día en que  Pedro Sánchez tomaba posesión como nuevo presidente del Gobierno de España  en la Zarzuela, en Barcelona hacía lo propio  el nuevo Govern de la Generalitat presidido por Quim Torra . La toma de posesión de los nuevos ‘consellers’ casi seis meses después de las elecciones del 21-D supone el fin de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Catalunya. En el terreno simbólico, tan importante en la política, una nueva etapa empezó al mismo tiempo en Madrid y en Barcelona.

Abel Resende

Más allá de las retóricas legitimistas, el nuevo Govern es, como se exigía desde Madrid, efectivo y sin personas con cuentas pendientes con la justicia. Será su trabajo que Catalunya recupere el pulso económico y social perdido desde la crisis institucional iniciada en septiembre del año pasado. Debe ser un Govern para todos los catalanes, obviamente fiel al ideario ideológico con el que logró la mayoría parlamentaria, pero sin ánimo excluyente ni de palabra ni de acción.  Tender puentes  dentro de la sociedad catalana, tan tensionada, para algunos ya quebrada, debe ser una de sus prioridades. Insistir, como hizo Torra el sábado, en el mandato del 1-O (un referéndum del que no puede extraerse conclusiones políticas dadas las circunstancias en las que se celebró) es reincidir en una vía muerta

Sánchez y Torra, por mucho que su relación política empezara entre improperios, tienen la responsabilidad  de encontrar la forma de reconducir la crisis. La estéril etapa del inmovilismo y del unilateralismo, de la negación de la política y de la judicialización del conflicto, debe llegar a su fin. La corrupción ha acabado con  Mariano Rajoy , pero buena parte de su capital político se perdió entre las cargas policiales del 1-O, la inflexible actitud de la Fiscalía y su negativa a explorar vías de diálogo dentro del marco constitucional y estatutario. Es cierto que influir en la situación procesal de los presos está (y debe estar) fuera del alcance de Sánchez, pero decisiones como  acercar a los presos a Catalunya  no dependen de los jueces, sino de Instituciones Penitenciarias. Sin olvidar que Sánchez debe decidir  si sostiene el control reforzado del Fondo de Liquidez Autonómica. El nuevo presidente tiene en su mano mecanismos legales que contribuyan a destensar la situación en Catalunya. Para eso, el Gobierno necesita tener en la Generalitat interlocutores políticos, no activistas. 

Últimos editoriales

Los retos del BCE El gran reto del presidente Sánchez Un nuevo tiempo político Temas: Quim Torra Editoriales El Periódico Pedro Sánchez