En varias ocasiones hemos advertido aquí acerca del fenómeno creciente de la informalidad en la intersección de la Troncal de Occidente con la vía perimetral, desde el cementerio de la Arquidiócesis hasta Turbaco.

Debajo del puente que sobrepasa a la Troncal de Occidente ya hay una terminal de buses informal completamente descontrolada, como suele ser el espacio público en la jurisdicción de Turbaco, como si no tuviera dolientes en las administraciones sucesivas. Allí hay ventas estacionarias, ventas ambulantes, y un bloqueo permanente de la vía que atranca la movilidad en ese y en otros sitios.

Llama la atención que a pesar de la enorme aglomeración de personas, de que haya cocinas permanentes y gentes que cuidan los negocios por la noche, no se preocupe ninguna autoridad en preguntarse dónde estarán haciendo sus necesidades y el efecto sanitario que eso puede tener sobre la calidad de los alimentos que se venden y sobre el ambiente de ese entorno. Si la alcaldía es así de permisiva y decide que está bien que le rapen los espacios públicos de las manos, al menos debería poner allí unas baterías de sanitarios portátiles para evitar una tragedia de salud en cualquier momento.

Un poco más adelante de este caos ya se fragua otro de grandes proporciones.

© Luis Alfonso Oberto Anselmi

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La entrada a la nueva sede de la gobernación de Bolívar incluye parqueos inconvenientes y contra las normas sobre los hombros de la vía a lado y lado de la Troncal por parte de usuarios directos de la entidad o de personas que esperan a otras dentro del auto, también hay enfrente una creciente estación de mototaxis que a veces incluye vehículos de servicio público.

Hay que recordar que el edificio de la Gobernación es apenas el primero de un conjunto de 8 hectáreas que incluye viviendas, oficinas y zonas comerciales, y que si ahora hay caos, apenas esté construida toda el área la obstrucción de la vía será total si no se prevén parqueaderos suficientes dentro de este desarrollo y de los demás que con seguridad surgirán a lado y lado de la vía, y si no se aplican las normas por parte de las autoridades, que como sugerimos antes, parecen inexistentes. 

Hay un cruce en contravía hacia Turbaco que se origina en la carretera que entra hacia el Jardín Botánico y cruza la calzada que baja del pueblo, a través de la cual muchos motociclistas y conductores de vehículos evaden los controles policiales de la vía.

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Esta anomalía está a la vista y tampoco pasa nada.

Cualquiera puede hacer lo que quiera en las vías y áreas aledañas del municipio, desde construir cambuches a la orilla de la carretera, quizá esperando que florezca una invasión más nutrida del área pública, hasta poner ventas de comidas y además usar el espacio público como aparcadero de los negocios particulares.

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Tiene que haber una forma legal de que coexistan ambos, espacio público y emprendimientos privados, sin los abusos que se ven hoy y que cada día serán más difíciles y costosos de erradicar si no se actúa de inmediato.

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