La infidelidad ha sido una fuente para la creación de innumerables obras literarias en diferentes épocas y en diversas culturas. En estos libros se narra las causas, la pasión, la culpa, el drama, el escándalo y el castigo por un hecho que es tan común en los seres humanos.

“Miraba con estupor: ese cuerpo le parecía agradable, sin duda. Era el mismo que durante años lo había enloquecido de deseo (…) y sin embargo, siendo el hombre que era (su esposo), el mismo pensamiento detestable regresaba a su mente, el mismo pensamiento de todas las noches y todas las mañanas: Ya no le atraía, ya no sentía ganas de verla desnuda, estaba acostumbrado a su cuerpo y había perdido el interés en verla”.

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Este es un fragmento de El amanecer de un marido (2008), un libro de cuentos del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince.

El cuento, que lleva el mismo nombre que el título, muestra algunas causas de la infidelidad: el aburrimiento, la pesadez de la costumbre, los hábitos que hacen que la emoción se pierda, el desgano que produce la rutina.    

La infidelidad se ha retratado desde la época clásica con textos emblemáticos como La Iliada de Homero cuando Helena es la causa de una guerra por serle infiel al rey Melenao con el príncipe de Paris.

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En la biblia y la Torah uno de los mejores relatos sobre infidelidad es la historia de Betsabé y el rey David que incluso llega a causar la muerte de Urías, esposo de Betsabé, para estar con ella.

El escritor Antonio García, autor de Recursos Humanos (2006), una novela que aborda la infidelidad, explicó a Semana.com que la literatura infiel es interesante porque narra la transgresión de la regla, porque va en contra de lo moral y porque muestra sin tapujos la humanidad.

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“Estas historias son interesantes cuando se sale de la norma homogeneizante. Además, dentro de las formas de villanía, la infidelidad es muy común y por eso muchas personas se pueden sentir identificadas.

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Es por eso que los lectores, en muchas ocasiones, terminan amando al infiel. El protagonista de mi historia es un cabrón pero al final uno va por él, uno quiere que le vaya bien”, dijo García.

“Yo creo que la novela realista del siglo XIX fue siempre muy crítica de la sociedad burguesa predominante.

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El matrimonio, como institución fundamental en dicha sociedad, fue atacado a lo largo del siglo justamente como vehículo social o elemento preservador del orden y por tanto como fuente de miseria e infelicidad.

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De ahí que el tema de la infidelidad sea tan frecuente”, afirmó Claudia Montilla, profesora de literatura de la Universidad de Los Andes.

Por su parte, Melba Escobar, escritora y columnista, aseguró que la infidelidad sigue vigente aunque ya ha sido tratado de mil formas en varias épocas y en varias culturas “porque es un tema universal como el amor, la muerte o la maternidad y por eso seguirá encontrando otras formas de representación”.

En la literatura hay grandes obras que retratan los conflictos y las emociones que se producen a partir de la infidelidad.

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Uno de ellos es el erotismo , “pero lo interesante de obras que tratan este tema es que generalmente no son explícitas con lo sexual”, aseguró Montilla.

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Para la docente una de las mejores novelas de adulterio es Madame Bovary (1857) del francés Gustave Flaubert.

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Y en la historia una de las escenas más sugerente es cuando Emma y su amante León dan un paseo en coche por las calles de Ruán.

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Allí, el lector se ve obligado a imaginar porque el narrador sólo menciona la velocidad del coche, la nomenclatura de las calles de la ciudad y al final una mano que asoma por debajo de las cortinillas y arroja pedacitos de papel.

Lo interesante de Emma es que no es infiel por amor.

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Es infiel porque está aburrida y quiere vivir la emoción que ve en los personajes románticos y enamorados de la ópera.

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Y además es la infiel que los lectores detestan porque “es una mujer autocomplaciente, romántica, cursi, arribista e interesada – dijo Montilla; – ella no se suicida por amor sino porque le van a embargar la casa”.

Madame Bovary tiene varias adaptaciones.

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Esta es una de las últimas.

Un libro explícito con lo sexual es El amante de Lady Chatterley (1928) del escritor  británico David Herbert Lawrence.

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Es una novela que abarca el conflicto entre el deseo y la moral. Es tanta la pasión que es casi justificada la infidelidad.

“Lo nuevo en ella no era la pasión, sino la hambrienta adoración…Corría como una bacante, una bacante que corriera por el bosque en busca de Iacco, en busca del turgente falo del cual no había voluntad propia independiente, ya que era únicamente servidor de la mujer.

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El hombre, individualmente considerado, no era más que un servidor del templo”, se lee en El amante de Lady Chatterley que fue censurada por la dictadura de Franco en España.

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Una obra magistral para describir esa infidelidad que es más sutil, que no se materializa es Seda (1996) del italiano Alessandro Baricco, una novela corta de gran riqueza narrativa.

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Además ofrece una de las escenas más explícitas de sexo, pero que no es más que una fantasía. Aborda el deseo por lo extraño, lo exótico, lo misterioso, lo desconocido; la amante es casi un ser místico.

“–Es un dolor extraño.

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Voz baja. –Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca”, dijo el Hervé Joncour de la historia para explicar cómo se siente por no poder alcanzar su deseo de estar con una mujer que conoce en Japón . 

Escobar encuentra en La insoportable levedad del ser (1984) del checho Milan Kundera una infidelidad que puede a veces ser más una exploración desde el deseo que no llega a materializarse pero que permite una realidad desde la fantasía.

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Algo similar sucede en Libertad (2010) del estadounidense Jonathan Franzen.

La película se basa en la novela Seda , que escribió el italiano Alessandro Baricco en 1996 bajo el título original Seta .

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En el reparto destacan las presencias de Keira Knightley y de Michael Pitt .

García recuerda El amor en los tiempos del cólera (1985) de Gabriel García Márquez, una novela colombiana en la que al personaje principal de la historia se le va la vida en el deseo que no alcanza.

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Una de las escenas más potentes es cuando Florentino Ariza se presenta en la casa de Fermina Daza el día del velorio de Juvenal Urbino, el esposo, como si por fin hubiera llegado la oportunidad para estar con ella.

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Un sentimiento común en las obras de infidelidad son los celos . Senectud , publicado en 2006 pero escrito a principios del siglo XIX, del italiano Italo Svevo, es una obra que retrata los celos enfermizos.

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Svevo narra la infidelidad desde todos los ángulos, el femenino, masculino en el que se ve el camino entre la dicha y el dolor.

Emilio Brentani ve a su amante Angelina como una mentirosa y traidora, pero la ama con todas sus fuerzas.

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Sin embargo, sus celos le hacen sentir que necesita dañarla para comprobar si ella le ama.

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