La biotecnológica catalana presidida por el doctor Carlos Buesa espera avanzar a la siguiente fase de desarrollo su fármaco contra el Alzhéimer en 2017.

Buesa se ha mostrado “muy satisfecho” por la evolución de la compañía en bolsa durante este año, ya que dio el salto al mercado continuo a un precio de 3,39 euros por acción el 14 de diciembre de 2015 y el pasado viernes sus títulos cerraron a 4,689 euros por acción, lo que implica que los títulos han aumentado de valor ese 38,3%.

Oryzon, cuya capitalización bursátil es de unos 133 millones de euros, es una compañía especializada en epigenética, una disciplina que estudia el control de la función de los genes y que permite desarrollar fármacos personalizados.

En abril de 2014, Oryzon selló un acuerdo con Roche para licenciarle en exclusiva los derechos de un fármaco para la leucemia.

En virtud de este acuerdo, la compañía ya ha recibido 21 millones de dólares y puede llegar a recibir otros 500 millones más si se alcanzan determinados objetivos de desarrollo y comercialización.

La compañía catalana, la primera de este sector en dar el salto al mercado continuo, se propone en 2017 “intentar acabar con éxito la fase I” de la molécula que está probando contra el Alzhéimer y empezar la fase II, en la que se testará su eficacia, “en el segundo semestre de ese año”.

Buesa ha aclarado que los resultados obtenidos hasta ahora con esta molécula son “muy satisfactorios”, y ha remarcado que Oryzon se propone desarrollar sola también la fase II, “porque está en una situación financiera buena para hacerlo”.

Sí ha admitido, no obstante, que “tarde o temprano” la compañía tendrá que buscar un “socio comercial” que se encargue del desarrollo de la fase III, aunque ha insistido en que no hay urgencia por el momento.

En la fase III se confirma la eficacia del tratamiento y se compara con tratamientos ya comercializados, pero el problema es que este estadio de desarrollo implica invertir entre 100 y 300 millones más antes de poder solicitar la autorización del fármaco a las autoridades sanitarias.

Buesa ha comentado que la molécula que se está desarrollando contra el Alzhéimer ha suscitado “interés” en las presentaciones que han hecho en EEUU, y como prueba de ello ha destacado que la Alzheimer’s Drug Discovery Foundation ya tiene el 0,6% del accionariado de Oryzon.

No obstante, ha asegurado que, por el momento, el fármaco con más potencial de Oryzon es el licenciado a Roche, ya que ha obtenido resultados “prometedores” para la leucemia aguda en el estudio clínico de fase I-IIa, una noticia que hizo que las acciones de la compañía se dispararan en un día un 44%.

De hecho, Roche ha empezado a testar esta molécula para tratar el cáncer de pulmón de célula pequeña en varios países.

Por otra parte, Buesa ha explicado que Oryzon continúa “teniendo voluntad de cotizar en el Nasdaq”, si bien no se fija un plazo para este objetivo.

La compañía tiene su sede en Cornellà de Llobregat (Barcelona) y cuenta con otra oficina en Cambridge (Massachusetts, EE.UU.), y en el último año ha incrementado su plantilla en 14 personas, un 35%, hasta situarla en torno a las cuarenta.

Otro de los objetivos de Oryzon para 2017 es iniciar la fase I de la tercera molécula que han desarrollado, que la compañía tiene “indicios” de que puede usarse para tratar “alguna enfermedad huérfana”, si bien Buesa ha evitado entrar en más precisiones por el momento para no dar pistas a la competencia.

Con todo, Buesa ha admitido que Oryzon aumentará a final de año sus pérdidas, que hasta el tercer trimestre del año sumaban 4,2 millones de euros, aunque ha insistido en que los números rojos eran un escenario ya previsto por las características de la compañía.

En esta línea, Buesa ha explicado que los principales accionistas de la compañía son perfectamente conscientes de que invertir en Oryzon es una apuesta a medio y largo plazo.

Actualmente, los principales accionistas de Oryzon son el fondo Najeti Capital (24,6%), los fundadores de Oryzon, Carlos Buesa y Tamara Maes (13,15% cada uno), Inversiones Costex (6,5%) o bien Corporación Sant Bernat (3,8%).

En cuanto a la situación de la I+D en España, Buesa considera que uno de los principales problemas de la economía española es que tiene un “excesivo peso de micropymes” y que hay “muy pocas empresas con dimensión suficiente para invertir en I+D”.

.

© Tomás Elías González

© Tomás Elías González Benitez

© Tomás González

Tags: España