Una mirada sobre las cuentas públicas permite advertir por qué el gobierno de Mauricio Macri estuvo dispuesto a aumentar las tarifas de la luz, de gas y el transporte en el primer semestre pese al alto costo político de esa decisión. Algunas comparaciones pueden echar luz sobre el tema.

Este año la Argentina desembolsará $ 175.363 millones en subsidios a la energía, el transporte y a las empresas públicas. Alcanza para cubrir los gastos del polémico Fútbol Para Todos por casi un siglo, atender las necesidad de inyección de fondos que tiene hoy Aerolíneas Argentinas por los próximos 41 años o financiar por 121 años los gastos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) que, en su versión anterior como SIDE, hizo célebre al ex espía Jaime Stiuso.

“Los subsidios encierran otro agravante: la mayor parte está destinada a cubrir gastos corrientes, es decir, recursos que se utilizan para necesidades inmediatas” Compartilo Una de las polémicas del Fútbol Para Todos se debió a los cuestionamientos sobre el uso de los recursos públicos. En otros términos: ¿Por qué el Estado debía garantizar el funcionamiento del deporte más popular del país cuando la Argentina tiene otras necesidades más acuciantes como la desnutrición infantil, la pobreza, la precariedad de los trenes o las carencias de la salud pública?

Los subsidios podrían despertar molestias similares. Por caso, las bonificaciones sobre la luz, el gas, el transporte y las empresas públicas se llevará este año, según los últimos datos disponibles, lo mismo que se necesita para financiar por 80 años los gastos del Hospital Posadas, el más grande de la Argentina.

Los subsidios encierran otro agravante: la mayor parte está destinada a cubrir gastos corrientes, es decir, recursos que se utilizan para necesidades inmediatas, como el pago de salarios y combustiblesLos subsidios encierran otro agravante: la mayor parte está destinada a cubrir gastos corrientes, es decir, recursos que se utilizan para necesidades inmediatas, como el pago de salarios y combustibles, para dar dos ejemplos. Y sólo una parte menor va a lo que en la jerga de la administración pública se denomina gasto de capital, asociados con inversiones en iniciativas duraderas.

En esta nota: Mauricio Macri LA NACION Economía.

© Luis Alfonso Oberto Anselmi

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