SANTIAGO.- Una nueva versión de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) se realizará a partir de septiembre de este año. El estudio, que tiene como objetivo recabar información sobre las enfermedades crónicas y sus determinantes que afectan a la población chilena, es fundamental para la creación y aplicación de las políticas públicas del sistema sanitario, sin embargo no cuenta con financiamiento estipulado por ley ni tampoco con un calendario fijo para su ejecución.

“Lo dramático que tiene el caso chileno es que no hay una ley que establezca que se haga con una cierta periodicidad y que exista el financiamiento asegurado para hacerlo. En la subsecretaria de Salud Pública tienen claro que es una prioridad, pero el problema que tienen es que no logran conseguir muchas veces los recursos”, explica a Emol Paula Margozzini, Directora de la ENS 2016-2017 y académica del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Católica, institución que se adjudicó por tercera vez consecutiva el proyecto.

El estudio que muestra un detallado mapa de las enfermedades de los chilenos, se ha aplicado otras dos ocasiones: 2002-2003; 2009-2010 y esta vez los resultados estarán a fines del próximo año.

“En estas tres versiones ha debido ser cofinanciada por la Universidad Católica porque no alcanza la plata. El monto licitado por el ministerio es bajo y es parte de la misión de la universidad aportar a las políticas públicas y la comunidad”, dice la especialista que reconoce que los recursos han ido aumentando.

Respecto a la cantidad de años que pasan entre una y otra Encuesta, Margozzini plantea que en países desarrollados se realizan estudios continuos durante todo el año y de manera permanente y luego cada dos años aproximadamente, se analizan y se entregan resultados.

“Eso lo hace mucho más eficiente. Se hace una vigilancia continúa a través de una institución que tiene personal permanente capacitado y calificado. En el caso nuestro se da de una forma más costosa, porque hay que montar y desmontar estos equipos, donde trabajan más de 300 personas por dos años, cada seis años. Además la universidad no puede invertir en eso de forma permanente, porque es licitada, por lo tanto no sabemos si es que la vamos a ganar o no”, recalca la directora que ha sido parte del equipo durante todas las versiones.

Comisión de Salud

Con ella coinciden los diputados miembros de la comisión de Salud, Juan Luis Castro (PS) y Javier Macaya (UDI) quienes apuestan por realizar una revisión del instrumento para que sea considerado en la Ley de Presupuesto.

“No necesariamente por leyes específicas se financian estos proyectos, la subsecretaría tiene un presupuesto donde debe contener los elementos para que eso se produzca. Creo que sería conveniente que la Ley de Presupuesto establezca el financiamiento total de la Encuesta Nacional de Salud”, apuntó Castro.

Macaya en tanto cree que es necesario que la instancia parlamentaria investigue el tema, incluso apostó por invitar a la doctora Margozzini para explique la problemática que esto significa.

“En el presupuesto de la nación debería estar incluida. Se debería institucionalizar. Esta problemática debemos llevarla a la comisión de Salud para ayudar a la resolución de esto porque es una herramienta que debe tener certeza respecto a su aplicación debido a su importancia”, replicó el diputado de Chile Vamos.

Castro incluso recalcó que “seis años, en políticas públicas son como seis siglos”.

“No debería ser más allá de cada cuatro años, primero porque los gobiernos cambian en ese periodo y uno debería tener un balance respecto a las políticas que ejecutaron en salud y segundo porque las enfermedades paremiológicas van cambiando incluso año año. Es una periodicidad baja que no refleja la tendencia más vertiginosa de los cambios de salud pública en Chile”, sentenció el diputado.

Cómo se ejecuta la ENS La Encuesta Nacional de Salud comenzará a aplicarse en septiembre de este año. Para ello se consideran 6.800 hogares al azar donde se selecciona a un integrante de la familia que tenga más de 15 años. Durante dos semanas aproximadamente se le hace un seguimiento a sus rutinas y se le aplican diversos exámenes médicos y consultas. “Entrega toda la información sobre más de 60 problemas de salud crónicos y sus determinantes psicológicos, sociales, contractuales, biológicos, etcétera. Con eso se puede estimar la magnitud de la gente que tiene estos problemas y los que están en riesgo de tener estas enfermedades”, explicó la directora del proyecto y académica de la PUC. Con esa información se puede estimar la cobertura de diagnóstico y cobertura que el sistema de salud, público y privado, le entrega a la población chilena. Además estos indicadores son insumo para generar toda la planificación sanitaria y políticas de salud en el país. “Esto da la película completa, te identifica a todos incluso a quienes están en su casa que no tienen idea que tienen una enfermedad, o están llenos de factores de riesgo. Se establecen factores comunes entre los distintos grupos de edad, zonas rurales y urbanas, regiones del país y también sus diferencias”.