Caracas. Los potes plásticos o de vidrio, las botellas de refrescos y hasta las cajas y los envases de cartón se reciclan ahora para transformarse en novedosos objetos de uso cotidiano.

Por ejemplo, los cocteles en envases de mayonesa son el último grito en los locales de movida nocturna, y para nada es extraño el germinar unas semillas en un cartón de huevos, sembrar una mata en un envase de refrescos y regarla usando un pote con boca de spray.

Y es que el país se ha convertido en una cantera de creatividad en medio de la crisis, donde las manifestaciones del ingenio se ven por doquier. 

Al respecto, Julieta Casó, profesora de la Escuela de Psicología de la UCV, refiere que “los venezolanos somos muy inventivos e ingeniosos”.

Precisa que a nivel psicológico la gente no se resigna con las carencias y se vuelve creativa para obtener lo que necesita; y recuerda, por ejemplo, que en la época en la que dejaron de funcionar los teléfonos públicos, a algunos se les ocurrió alquilar celulares.

Casó indica que el ingenio popular siempre está presente, solo que se hace más evidente en situaciones difíciles para la sociedad. “Lo que pasa es que ahora se está siendo consciente de un fenómeno que antes pasaba desapercibido”, señala.

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Para Teresa Ontiveros, profesora de la Escuela de Antropología de la UCV, esta creatividad es “un mecanismo de adaptación a los nuevos tiempos, a las nuevas necesidades”.

Precisa que la gente se reinventa para cubrir sus necesidades y que la coyuntura es propicia para que sepamos que hay una variedad de productos y recursos que merecen ser aprovechados y que forman parte de nuestra identidad.

Destaca que la inventiva de la gente es “una alternativa del desarrollo, donde la ecología debe ser un elemento fundamental. Eso nos lleva a cambiar nuestras relaciones con los espacios, la gente, la ciudad y los hábitos y ver más hacia el futuro”.  

El Resuelve

William García: “Llevo dos años vendiendo ropa y zapatos usados, como una forma de subsistir. Algunos policías son clientes y me compran bluyines, camisas y fluxes”.

Manuel Mora: “Tengo 8 meses vendiendo productos de limpieza en garrafas y potes de refrescos, agua o Gatorade. Mis principales clientes son restaurantes y hoteles”.  

Ingrid López: “Cuidar bolsas es mi rebusque desde el año pasado, pero todo depende de que en el mercado saquen productos regulados, para que haya cola y así tener suficientes clientes”.

Tomás Gómez: “Vendo de todo, desde cargadores y pilas de celulares, que es lo que más buscan, hasta discos, tubos, patines, corbatas, piezas, maletas, juguetes, tuercas, cables. Lo que sea”.

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